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Leucemia mielomonocítica juvenil

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(Juvenile Myelomonocytic Leukemia (JMML))

Sobre la leucemia

La leucemia es un tipo de cáncer que afecta a los glóbulos blancos de la sangre.

Normalmente, los glóbulos blancos defienden al cuerpo de las infecciones y lo protegen de las enfermedades. Pero en la leucemia, los glóbulos blancos se vuelven cancerosos y se multiplican en circunstancias en las que no deberían, produciendo en consecuencia una elevada cantidad de glóbulos blancos anormales, que después interfiere con el funcionamiento de los órganos.

Si se producen demasiados mielocitos y monocitos (un tipo de glóbulos blancos inmaduros), un niño tiene leucemia mielomonocítica juvenil. Este tipo de leucemia afecta principalmente a niños menores de 2 años.

Causas

La causa que provoca la leucemia mielomonocítica juvenil no se conoce, pero los médicos saben que ciertas enfermedades — como la neurofibromatosis tipo 1 y el síndrome de Noonan — pueden hacer que un niño sea más propenso a desarrollar esta enfermedad.

Signos y síntomas

La leucemia mielomonocítica juvenil tiende a avanzar lentamente, de modo que al principio un niño puede presentar pocos síntomas o ninguno. De hecho, los síntomas pueden tardar en aparecer meses e incluso años.

Los síntomas de todos los tipos de leucemia son, por lo general, los mismos, e incluyen:

  • fatiga y debilidad
  • ganglios linfáticos agrandados
  • infecciones recurrentes (como bronquitis o tonsilitis)
  • fiebre
  • aparición frecuente de moretones o petequias (pequeñas manchas rojas en la piel causadas por un estado hemorragico)
  • dolor óseo y de las articulaciones
  • dolor abdominal (causado por acumulación de células sanguíneas en órganos como los riñones, el hígado y el bazo)

Diagnóstico

Si un médico sospecha que un niño puede tener leucemia, posiblemente indicará la realización de las pruebas siguientes:

  • Análisis de sangre. Pruebas como un hemograma completo, el análisis de la función renal y hepática y la bioquímica de la sangre pueden dar una información importante sobre la cantidad de células sanguíneas normales en el cuerpo y el funcionamiento de los órganos. Las células sanguíneas se examinarán también bajo el microscopio para comprobar si existen formas o tamaños anormales.
  • Aspiración de médula ósea. En este procedimiento, el médico inserta una aguja en un hueso grande, generalmente la pelvis, y extrae una pequeña cantidad de médula ósea para examinar si contiene células anormales.
  • Pruebas de diagnóstico por imágenes. Estas pruebas incluyen radiografía, tomografía axial computarizada (TAC), resonancia magnética y ecografía, y se utilizan para comprobar si el bazo o el hígado están agrandados y también para descartar otras causas que podrían estar provocando los síntomas del niño.

Tratamiento

La quimoterapia (la utilización de fármacos especiales para matar las células cancerosas) puede utilizarse para el control temporal de la leucemia mielomonocítica juvenil. Sin embargo, el tratamiento eficaz de la leucemia mielomonocítica juvenil generalmente implica un trasplante de células madre, también llamado trasplante de médula ósea.

Este procedimiento implica la destrucción de las células cancerosas junto con las células de la médula ósea y del sistema inmunitario mediante altas dosis de quimioterapia, y después la reintroducción de células madre de un donante sano. Estas nuevas células madre pueden volver a formar sangre sana y regenerar el sistema inmunitario.

Cuando un niño precisa un trasplante de células madre, los médicos realizarán una prueba (llamada histotipado o tipeado de HLA (human leukocyte antigen, antígeno leucocitario humano) para encontrar un donante de células madre adecuado. Consiste en comparar las proteínas de la superficie de las células sanguíneas del niño con las proteínas de las células del posible donante. Cuanto más “marcadores de HLA” tengan en común el niño y el donante, mayores serán las posibilidades de que el trasplante tenga éxito.

A pesar de que estos son los tratamientos que se utilizan habitualmente para los niños con leucemia mielomonocítica juvenil, la enfermedad sigue siendo difícil de curar. Como resultado, los investigadores están estudiando si la inmunoterapia (el uso de fármacos que potencian el sistema inmunitario para que el cuerpo pueda luchar contra la enfermedad) también puede ser un tratamiento efectivo.

Afrontar la situación

Recibir la noticia de que un hijo tiene cáncer puede ser una experiencia aterradora, y el estrés del tratamiento puede resultar abrumador para cualquier familia.

Aunque a veces se lo pueda parecer, no está solo. Si desea conocer con qué sistemas de apoyo pueden contar usted y su hijo, consulte a su pediatra o a un asistente social del hospital. Hay muchos recursos que pueden ayudarle a atravesar este difícil momento.

Revisado por: Christopher N. Frantz, MD
Fecha de revisión: junio de 2009

Kids Health

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