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¿Las fiestas se centran demasiado en lo material?

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(Are the Holidays Too Materialistic?)

Ayer fue el Día de Acción de Gracias y Emily está en el centro comercial estresada porque quiere encontrar el regalo perfecto para Sam, su mejor amiga. Ella y Sam dedican un día de la época de las fiestas para intercambiar obsequios. Pero este año, Emily, que tiene 16, no puede encontrar nada en las tiendas que pueda agradarle a Sam.

Muchas personas se estresan por comprar y ofrecer obsequios en las fiestas. Son muchos los adolescentes que empiezan a pensar que las fiestas se están volviendo sumamente materialistas y que sólo se les da importancia a los regalos pero no a los sentimientos que éstos encierran.

Emily decide luchar contra esa sensación haciendo su propio regalo para Sam. Por eso, decide crear una serie de cupones con diferentes favores que puede hacerle a su amiga, como un masaje gratuito, lavar su automóvil y una salida al cine un fin de semana. Pero aun así, no está convencida: con tanta gente haciendo compras y gastando dinero, Emily tiene miedo de que su obsequio parezca poca cosa.

La tradición de los obsequios para las fiestas

¿Por qué la gente ofrece obsequios? En todo el mundo, muchas culturas distinguen sus fiestas especiales con obsequios y alimentos. Las tradiciones de las fiestas reúnen a las personas y nos permiten sentirnos parte de una familia o una comunidad. Los obsequios y los alimentos que compartimos tienen por fin expresar una sensación de gratitud, alegría y abundancia.

Probablemente, los obsequios de las generaciones anteriores eran más humildes, incluso hechos en casa. E incluso las personas que podían darse el lujo de dar obsequios extravagantes probablemente no compraban tantas cosas ni gastaban tanto dinero como lo hacemos nosotros actualmente. Nuestra cultura se ha vuelto más comercial y la entrega de obsequios se ha transformado en una industria en constante crecimiento. En algunas ocasiones, se pierde el significado original detrás de esta tradición y la entrega de obsequios cobra vida propia.

No sólo está la presión por gastar dinero en el regalo adecuado, sino que además muchas personas descubren que cuando los regalos se convierten en el centro de la fiesta, se pone demasiado énfasis en recibir. Es muy fácil tener grandes expectativas sobre lo que contendrán esas cajas bellísimamente envueltas… y eso puede dar lugar a decepciones para cualquiera. Cuando los aspectos materialistas de las fiestas opacan su verdadero significado, las personas pueden sentirse vacías y desear algo más. No es de sorprender que con frecuencia escuchemos a la gente hablar de la “tristeza que dan las fiestas”: se sienten tristes y vacíos en lugar de sentirse felices y satisfechos.

Las publicidades que vemos en la época de las fiestas también pueden ayudar a crear expectativas poco realistas. Con toda la presión que se pone en comprar los obsequios perfectos, tener la vestimenta perfecta, la fiesta perfecta y llevarse perfectamente con nuestras perfectas familias y amigos, la realidad no puede más que decepcionarnos.

Por supuesto, no todos los adolescentes creen que las fiestas son demasiado materialistas. La mayoría de la gente aprecia los aspectos tradicionales de las fiestas, como reunirse y celebrar con la familia y los amigos. Y a algunos adolescentes les encanta salir de compras y se sienten cómodos dando y recibiendo.

Pero si las fiestas te hacen sentir un poco vacío, ¿qué puedes hacer? Una manera de recuperar el verdadero espíritu es concentrarse en las tradiciones y las celebraciones religiosas; así como en darle un verdadero significado a los regalos.

El regalo de la tradición de las fiestas

Muchas familias tienen tradiciones que esperan ansiosamente cada año. Katie, de 16 años, y su familia van a la celebración religiosa de la Nochebuena y después se dirigen a la casa de su tía a disfrutar del resto de la velada, con chocolate caliente, ponche de huevo y muchas historias. Katie relata que cuentan historias en el cuarto de estar con las luces del árbol de Navidad centelleando para crear un verdadero espíritu navideño. En la mañana de Navidad, la familia se reúne en la casa de la abuela de Katie y abre los regalos.

“¡Nuestra tradición familiar de la Nochebuena y Navidad es algo que espero durante todo el año!”, asegura Katie. “Sin embargo, debo admitir que los regalos son lo que me pone más ansiosa”. Si bien Katie adora dar y recibir obsequios, las tradiciones familiares la ayudan a mantener una perspectiva sana respecto de los obsequios.

Las tradiciones que se centran en la familia o los amigos pueden ser una excelente manera de quitarle el protagonismo a los obsequios y devolverle el sentido a las fiestas. Aquí encontrarás algunas ideas:

  • Decide qué tradiciones familiares son las que más te agradan. ¿Qué puedes hacer para poner más énfasis en ellas? Si adoras la tradición de encender la menorah, reúnete con otros a crear tus propias velas. Si disfrutas del viaje familiar para elegir un árbol, intenta que sea un acontecimiento de todo un día y ve a un establecimiento comercial que cuente con un bosque natural donde puedas escoger tu árbol.
  • Descubre qué significan las fiestas para otras personas. Habla con un abuelo, tus padres, un tío o una tía acerca de la manera en la que pasaban las fiestas cuando eran niños. Algunas tradiciones de las fiestas que solían estar muy arraigadas (como cantar villancicos con los vecinos) hoy casi no existen. Tal vez te agradaría revivir algunas de estas tradiciones como una manera de compartir parte del espíritu navideño con tu familia, tus amigos o tu comunidad.
  • Instaura nuevas tradiciones. Si no posees tradiciones familiares, nunca es tarde. Reúnanse para realizar actividades que todos disfruten, como cocinar o patinar sobre hielo.

Ayudar a otros

Para mucha gente, las fiestas consisten en ayudar a quienes son menos afortunados. En lugar de comprar obsequios, un grupo de amigos de un equipo de snowboard de Vermont prefieren ir al refugio local para quienes no tienen vivienda y hacer que pasen un día inolvidable. Comienzan a prepararse al principio de la temporada de esquí y les piden a quienes van a la montaña que lleven ropa vieja de invierno, como chaquetas, botas, guantes y sombreros. Después, este grupo visita al hogar para distribuir la vestimenta, además de ofrecerles algo más. Jay, de 18 años, uno de los organizadores, lo explica: “Les decimos: ‘Ahora van a venir con nosotros y les vamos a enseñar a practicar esquí y snowboard gratis durante todo el día’. Es fantástico saber que podemos alejar sus mentes de las preocupaciones de sus vidas por un día”.

Para este grupo, trabajar juntos para ayudar a quienes no tienen un hogar hace que sus vínculos sean más fuertes. Se sienten que son parte de la vida del otro, de una manera significativa.

Tal vez te parezca un comentario trillado hasta que lo experimentes, pero hacer alguna obra de caridad realmente te ayudará a hacerte sentir mejor después de la experiencia de brindar algo. Y eso se debe a que las obras de caridad tienen beneficios tanto para quien da como para quien recibe. Te quedarás con un sentido de pertenencia, de conexión.

Opta por ayudar a una organización o un grupo que comparta tus valores y que trabaje por cosas en las que crees. Si adoras a los niños, compra un obsequio para un niño necesitado. Si lo que te encanta son los animales, ponte en contacto con el albergue local de animales; muchos distribuyen productos, como alimento para mascotas, a dueños de mascotas de bajos ingresos y necesitan voluntarios. Si extrañas a un abuelo y quisieras pasar un tiempo con personas mayores, ayuda en un hogar de ancianos durante las fiestas. O comparte una aptitud especial. Si eres bueno con las manos, puedes ayudar a construir o reconstruir viviendas para personas necesitadas.

Regalos que tienen un significado

Melissa tiene 18 años y adora hacer álbumes fotográficos individuales para cada uno de sus amigos. “Yo sé que lleva mucho tiempo, pero lo hago porque adoro sentarme con mis amigos y verlos sonreír y reírse por todas las cosas divertidas que compartimos”, explica Melissa. Amy, una de las amigas de Melissa, recibió uno de esos álbumes durante las fiestas del año anterior. Ella asegura que fue realmente conmovedor. “Me pareció tan lindo que Melissa hubiese pasado horas para hacer mi regalo y lo hiciera con tanta dedicación”.

¿Crees que la sorpresa y la ansiedad que sentías al recibir regalos cuando eras más pequeño se perdió ahora que eres mayor? Si estás entre las muchas personas que sienten que están comprando su espíritu navideño, ¿qué crees que puedes hacer para devolverles la verdadera alegría a las fiestas? Aquí hay algunas ideas para que le des nuevo sentido a dar regalos:

  • Usa la creatividad. Es una excelente manera de expresarte y sentirte pleno. Diseña tus propias tarjetas navideñas (o tarjetas familiares), decora tu casa o cocina algo delicioso para compartir (las cosas horneadas también son excelentes obsequios). Haz un pacto para intercambiar regalos caseros y crea obsequios originales. Por ejemplo, imprime y enmarca la fotografía digital favorita o crea papelería personalizada.
  • Haz compras en una feria de obsequios. Muchas comunidades realizan ferias en las cuales puedes comprar regalos haciendo una donación a causas por las que tu familia y amigos se preocupan. Otras ofrecen regalos reales hechos por personas con necesidades especiales.
  • Haz obsequios con un significado especial. Tu padre quedará encantado cuando le entregues el árbol genealógico que te llevó tiempo de investigación y quedó precioso. Tal vez, tu abuela esté sumamente agradecida por el obsequio de tu tiempo para enseñarle a usar una computadora. O, quizás, tu hermana menor desee aprender a tejer. En estos tiempos, en los que todos estamos tan ocupados, regalar tiempo puede tener realmente más sentido que un obsequio muy costoso.

Obviamente, no todos los regalos que se compran en las tiendas son malos. Hacer las compras puede ser estresante para algunos, pero para otros, resulta muy cómodo. Para Jay, de 17 años, gastar dinero implica ahorrar tiempo. “Me resulta más sencillo comprar un obsequio porque cuando veo algo que creo que le puede agradar a mis amigos, compro uno para cada uno”, explica. Este enfoque no funcionaría con Melissa, que prefiere crear obsequios únicos, pero demuestra que todos somos diferentes a la hora de hacer regalos.

La clave para pasar bien las fiestas y que éstas estén llenas de significado es encontrar lo mejor para ti, tanto en términos de los obsequios como de otras tradiciones de las fiestas. Si dedicas algo de tiempo a pensar lo que las fiestas realmente significan para ti y pones tus energías en esos aspectos que te hacen más pleno, tal vez puedas deshacerte de todas las cosas que te están estresando.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD
Fecha de revisión: noviembre de 2010

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