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Desgarro de cuádriceps

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(Quadriceps Contusion)

El juego requería que Will, el receptor del equipo, alcanzara la pelota en la parte más externa del campo, donde podría utilizar su velocidad para desprenderse del hombre que lo cubría. Sin embargo, en esta ocasión, el esquinero del equipo contrario interpretó el juego perfectamente y arremetió directamente contra Will, golpeándole el muslo derecho con la hombrera. Will sintió un dolor agudo que prosiguió tras estirarse en el campo después de la jugada y requirió la ayuda de sus compañeros de equipo para abandonar el campo.

Después del partido, Will seguía teniendo problemas para andar y le seguía doliendo el muslo. Su padre lo llevo a un servicio de urgencias, donde el médico le dijo que tenía un desgarro de cuádriceps de grado 2 y debería permanecer sin jugar durante un par de meses.

¿Qué es un desgarro de cuádriceps?

Los cuádriceps son unos músculos ubicados en la parte anterior de la pierna que nos ayudan a flexionar la cadera y a enderezar la rodilla al andar o correr. Puesto que estos músculos están unidos al fémur (el hueso de mayor tamaño de todo el cuerpo), un golpe directo sobre el muslo puede aplastarlos contra este hueso. La lesión consecuente puede ser bastante dolorosa y, en algunos casos, grave.

Desgarro de cuadriceps

Los dos tipos de desgarros de cuádriceps son los siguientes:

  1. Desgarro intramuscular, que ocurre cuando un músculo se desgarra dentro de la vaina o revestimiento que lo recubre.
  2. Desgarro intermuscular, que ocurre cuando se produce un desgarro tanto en el músculo como en la vaina que lo rodea.

Los desgarros de cuádriceps son frecuentes en aquellos deportes que implican mucho contacto directo, tales como el fútbol americano y el hockey. También existe este riesgo en los deportes asociados a la posibilidad de choque entre participantes, como el fútbol y el lacrosse. Y pueden ocurrir en deportes como el monopatín, el patinaje, el esquí y el snowboard, donde existe la posibilidad de que la cadera impacte contra distintos objetos al resbalar.

¿Cuáles son los síntomas de un desgarro de cuádriceps?

Si te haces un desgarro de cuádriceps, lo sabrás de inmediato, ya que es un tipo de lesión que duele mucho. Lo que es posible que no sepas al momento es lo grave que es. A los desgarros de cuádriceps se le otorga una gradación del 1 al 3 en función de lo graves que sean, y cada grado tiene sus propios síntomas:

  • Grado 1. Este nivel de desgarro es medianamente doloroso y solo levemente sensible al tacto o presión. Puede asociarse a hematoma e inflamación de escasa consideración. Si lo padeces, es posible que puedas andar con normalidad y flexionar la rodilla más de 90 grados.
  • Grado 2. Es posible que se asocie a mayor inflamación y a un hematoma más profundo en el muslo y lo más probable es que te haga cojear. El área afectada será inusualmente sensible al tacto o presión y tu solo podrás flexionar la rodilla entre 45 y 90 grados.
  • Grado 3. Tendrás el muslo visiblemente inflamado y dolorido, es posible que esté considerablemente amoratado y tendrás problemas para flexionar la rodilla y para andar sin muletas. La amplitud de movimientos de tu rodilla será inferior a los 45 grados y es posible que presentes una protuberancia en el músculo cuando intentes enderezar la pierna.

¿Cómo lo diagnostican los médicos?

Si un médico considera que padeces un desgarro de cuádriceps, comprobará de qué tipo es (intramuscular o intermuscular), así como su grado.

El médico te explorará el muslo y es posible que lo presione o masajee para ver lo sensible que es al tacto o presión. El médico te preguntará que te produjo la lesión y cuáles son tus síntomas. Probablemente también te pedirá que dobles la rodilla para comprobar si tu gama de movimientos se encuentra limitada.

Si tu lesión parece lo bastante grave o no responde al tratamiento tras pocas semanas, el médico es posible que te solicite una resonancia magnética (RM) para determinar el alcance del desgarro y evaluar otros posibles problemas.

A veces los desgarros de cuádriceps pueden evolucionar a otros problemas, como la miositis osificante, una grave afección que ocurre cuando el hueso se empieza a formar en el interior del músculo. Por este motivo es una buena idea que un médico te evalúe la lesión.

¿Qué puede provocar un desgarro de cuádriceps?

Si te haces un desgarro de cuádriceps, no habrá ninguna posibilidad de confundir su causa. Algo, sea un casco protector de fútbol americano, la rodilla de otro jugador o una baranda de una pista de patinaje, habrá golpeado tu muslo con mucha fuerza. Por este motivo, los desgarros de cuádriceps abundan en los deportes que implican contacto directo o la posibilidad de choque entre jugadores.

Si el impacto aplasta los músculos del muslo contra el hueso subyacente (el fémur), aquellos se pueden empezar a desgarrar y a sangrar por dentro. Y esto provoca dolor e inflamación. Si se trata de un desgarro intramuscular, donde el sangrado solo afecta al interior de la vaina muscular, es posible que al principio no detectes un hematoma importante. Pero, si el desgarro afecta también a la vaina muscular (desgarro intermuscular), cursará con un hematoma importante y el muslo se amoratará de forma considerable.

¿Cómo se pueden prevenir los desgarros de cuádriceps?

Los desgarros de cuádriceps son difíciles prevenir, ya que ocurren súbitamente y son difíciles de anticipar.

Pero puedes reducir las probabilidades de sufrir este tipo de lesiones siguiendo unas pocas directrices sencillas cuando practiques deporte:

  • Lleva un equipo protector que se adapte correctamente a tu cuerpo. El futbol americano y el hockey requieren el uso de pantalones que dispongan de protectores almohadillados en la zona de los muslos. Asegúrate de llevar este tipo de pantalones y de que estos sean de tu talla a fin de que los protectores de los muslos estén en el lugar adecuado.
  • Conoce las reglas del deporte que practicas y síguelas. En un partido de fútbol americano, no te gustará que alguien te clave con fuerza su casco contra el muslo (una falta conocida como "spearing"), de modo que asegúrate de no golpear de ese modo a un jugador del equipo contrario.
  • En el esquí, el snowboard, el patinaje y el monopatín, sé consciente de tus propios límites. Mantente al nivel de tus habilidades a fin de reducir el riesgo de caídas fuertes que podrían aplastarte los muslos contra barandas, rejas, árboles u otros elementos que suele haber en los parques.

¿Cómo debes tratar un desgarro de cuádriceps?

Los desgarros de grado 1 requieren poco más que reposo y algunos estiramientos suaves para curarse y no suelen plantear problemas. Lo más probable es que un desgarro de grado 2 o 3 requiera más tratamiento. Si te duele mucho, pregunta a tu médico qué analgésicos (medicamentos para aliviar el dolor) te puedes tomar.

Algunas de las cosas que puedes hacer para tratar un desgarro de cuádriceps incluyen las siguientes:

  • Utiliza la siguiente fórmula en cuatro pasos: Descanso, hIelo, Compresión y Elevación. Para recordarla, ayuda emplear la regla mnemotécnica de las iniciales: "lo que DICE el sentido común":
    • Descanso. Limita tus actividades físicas y utiliza los músculos del muslo lo menos posible. Si te resulta doloroso apoyar peso en la pierna afectada, puedes utilizar muletas para desplazarte.
    • Hielo. Utiliza una bolsa de hielo o una compresa fría para reducir la inflamación. Deberías hacerlo lo antes posible después de la lesión y mientras mantienes la rodilla ligeramente doblada para contribuir al proceso curativo. Aplícate el hielo durante 20 minutos seguidos cada dos o tres horas.
    • Compresión. Utiliza una cinta o vendaje elástico para aliviar la hinchazón y proporcionar sostén al muslo. De ser posible, intenta hacerlo con la rodilla completamente flexionada lo antes posible después de sufrir la lesión. Pide a alguien que te vende el muslo y la pantorrilla conjuntamente para inmovilizar la rodilla en posición de flexión durante las primeras 24 horas.
    • Elevación. Si te acuestas, apoya la pierna sobre almohadones para elevar el muslo mientras mantienes la rodilla ligeramente flexionada.
  • No apliques calor sobre el área afectada. El hecho de utilizar calor para tratar un desgarro de cuádriceps puede incrementar la hinchazón y ser un factor que favorece la miositis osificante.
  • Utiliza el masaje con precaución. Que un profesional de las lesiones deportivas te masajee la pierna cuando la lesión esté en las últimas etapas del proceso curativo puede ayudarte a recuperar la flexibilidad y la gama completa de movimientos de la pierna. No obstante, el hecho de masajear un cuádriceps recientemente lesionado puede aumentar las probabilidades de desarrollar una miositis osificante.
  • Sigue un programa de fisioterapia indicado por un profesional. En cuanto remitan el dolor y la inflamación, habla con tu médico sobre un programa de rehabilitación que te ayude a recuperar la fuerza y la flexibilidad de la pierna afectada mientras concluye el proceso curativo.
  • Retoma la actividad física y la práctica deportiva poco a poco. Intenta no apoyar la pierna lesionada hasta que puedas hacerlo sin experimentar dolor. Esto implica desplazarte con muletas hasta que puedas andar con normalidad. Intentar hacer ejercicio con un músculo desgarrado puede dificultar considerablemente el proceso de recuperación. No vuelvas a practicar deporte hasta que te desaparezca completamente el dolor y el médico te dé el visto bueno para hacerlo.

En contadas ocasiones, la gente necesita operarse para corregir un desgarro de cuádriceps. De todos modos, este tipo de intervenciones son muy poco frecuentes. Sólo son necesarias cuando se produce un desgarro muscular completo o si el desgarro de cuádriceps no responde al tratamiento convencional. Los médicos también pueden recomendar este tipo de intervenciones cuando la miositis osificante afecta a la gama de movimientos de la pierna o irrita nervios o venas.

Lo más probable es que puedas retomar tus actividades habituales tras unas pocas semanas de reposo. No obstante, debido a sus posibles complicaciones, los desgarros de cuádriceps son lesiones que deben tomarse muy en serio. ¡Asegúrate de que tu médico te da el visto bueno para retomar la práctica deportiva antes de volver a estar activo!

Revisado por: Alfred Atanda Jr., MD
Fecha de revisión: julio de 2011

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