Sobre dar y recibir ayuda

Read this in English(About Getting and Giving Help)

La gente puede cambiar las cosas

Cuando estás afrontando una situación estresante o atravesando un mal momento, las personas que hay en tu vida pueden ayudarte a afrontarlo. Si alguien a quien le importas sabe por lo que estás pasando, te ayudará a sentirte comprendido, y no tan solo.

Saber que alguien te quiere significa mucho. Y es algo muy importante cuando uno está estresado. Los problemas parecen menores y más fáciles de sobrellevar cuando se habla con la persona adecuada. Somos capaces de afrontar mejor las cosas y de ver soluciones con mayor facilidad cuando compartimos nuestros problemas.

Hay muchas formas de ayudar

Estamos preprogramados para ayudarHay muchas formas diferentes de dar y recibir ayuda. A veces sólo necesitamos unas palabras de ánimo. Otras veces necesitamos que nos orienten o nos den una nueva perspectiva sobre las cosas. La ayuda puede ser algo muy específico e inmediato, como apoyo para llevar a cabo unos deberes en concreto. O puede ser más duradera, como recibir clases de repaso para aprobar una asignatura pendiente o terapia para sobrellevar una situación personal difícil.

Probablemente recordarás los momentos en que alguien te ha ayudado. Uno de tus padres puede haberte enseñado a conducir o haberte apoyado para abandonar un mal hábito. Tal vez un amigo te ayudó a sobrellevar la tristeza o a superar una decepción. O tu profesor favorito puede haberte guiado en el proceso de rellenar la solicitud para ir a la universidad. Y probablemente también podrás recordar momentos en que tú ayudaste a otras personas.

Los amigos, los padres, los profesores y otros adultos pueden ser valiosos recursos cuando necesitamos ayuda. También hay momentos en que necesitamos la ayuda adicional que puede aportar un buen profesional. Los terapeutas, psicólogos y psiquiatras ofrecen ayuda especializada sobre cuestiones de salud mental y problemas personales.

Dirigirse a la persona adecuada para pedir ayuda compensa con creces. Sólo tienes que pedirla.

¿Ayudar a un amigo? Ayúdate también a ti mismo

A menudo nos preocupamos por los amigos que tienen problemas. Es normal querer ayudar a un amigo que está atravesando una crisis y puede ser tan gratificante ayudar a otra persona como que te ayuden a ti. Estar a su lado cuando un amigo necesita consejo, orientación e ideas es una parte muy positiva de las relaciones de amistad.

Pero ¿y si te preocupas tanto por una amigo que te das cuenta de que esa preocupación te está empezando a pasar factura? Es posible que un amigo parezca como si estuviera estancado en un callejón sin salida y quiera hablar constantemente sobre su problema pero nunca haga nada al respecto. O tal vez tengas un amigo que siempre se centra en sus problemas y nunca tiene tiempo para ti. También es posible que los problemas de un amigo te parezcan demasiado importantes y difíciles de resolver.

Si te sientes demasiado agobiado o presionado por los problemas de un amigo, habrá llegado el momento de dar un paso atrás y reorganizarte. Has de tomar una decisión sobre qué puedes y qué no puedes hacer. Estos tres breves recordatorios pueden ayudarte a ver las cosas en perspectiva:

  1. Existen límites en lo que puedes hacer para ayudar. No podemos hacer que otra gente haga cosas que no está preparada para hacer.
  2. Primero necesitamos cuidar de nosotros mismos. Si los problemas de un amigo te superan, da un paso atrás. No permitas que sus problemas te hundan también a ti. Uno no puede ayudar a sus amigos cuando no puede dar lo mejor de sí mismo y/o está resentido.
  3. No siempre podemos solucionar los problemas. Algunas cosas están más allá de nuestro control. A veces lo mejor que podemos hacer es escuchar y ofrecer apoyo y comprensión.

Es posible que un amigo tuyo rechace o ignore tus consejos o tu ayuda. Puedes sentirte muy frustrado cuando uno de tus amigos prosigue con un comportamiento autodestructivo o insano después de haberte esforzado por reconducirlo hacía opciones más saludables. Pero resolver su problema no es algo que dependa de ti. Puedes seguir transmitiéndole que te importa, que le deseas lo mejor y que crees en él.

Pude ayudarte recordar que hacer cambios o romper con viejos patrones o hábitos es algo que cuesta mucho a la mayoría de la gente, por lo que puede implicar una importante inversión de tiempo. Esta es una de las razones de que un amigo pueda no seguir tus consejos de forma inmediata. Si no te sientes agobiado ni explotado, sé paciente. Sigue ofreciéndole tu apoyo hasta que cambien las cosas.

Convertir la conducta de ayudar en un hábito

He aquí algo en lo que no suele pensar la gente: El hecho de ayudar ayuda incluso cuando no hay un problema.

Desarrollar el hábito de dar y recibir ayuda permite construir relaciones positivas. Nos hace sentirnos más conectados y cuidados. Impide que se nos acumule el estrés porque sabemos que otra persona está pensando en nosotros y preocupándose por nosotros. Y si hay un problema, podemos compartirlo antes de que crezca demasiado. Además, el hecho de ayudar nos sienta de maravilla.

Prueba estos sencillos gestos en casa y comprueba cómo te sientes:

  • Ayudar a un hermano pequeño cuando tenga problemas con los deberes.
  • Ayudar a tu padre a preparar la cena.
  • Ayudar a tu madre a llevar la compra a casa.
  • Ofrecerte a hacer una tarea doméstica que no "te toca", solo "porque sí".

En el proceso de ayudar hay mucho más que el mero hecho de sentirse bien: la amabilidad es contagiosa. Genera más amabilidad. Por lo que podrías empezar a constatar que tu familia (o tus amigos) se ofrecen más a ayudarte.

Pero no caigas en la trampa de las expectativas. Si ayudamos a la gente sólo porque esperamos que el receptor de la ayuda haga algo a cambio, probablemente acabaremos decepcionados y enfadados en vez de satisfechos y realizados. O sea que decide ayudar simplemente por los sentimientos positivos que eso acarrea. Luego, cuando alguien haga algo bueno por ti o te eche una mano (¡seguro que ocurrirá!), te llevarás una grata sorpresa.

Dar y recibir es una de las habilidades más fundamentales que entraña la amistad. Con una buena red de personas que nos apoyan, todos estamos menos estresados. Sentimos que nos quieren y nos comprenden, por lo que estamos más preparados para resolver problemas, remontar las decepciones e intentarlo de nuevo.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD
Fecha de revisión: febrero de 2011

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