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Distensión inguinal

Read this article in English(Groin Strain)

Era el cuarto partido de hockey sobre hielo de Wayne en solo cinco días y el tercer período del partido estaba muy avanzado. Él estaba agotado, pero no estaba dispuesto a demostrarlo. Seguía entregándolo todo y corriendo con todas sus fuerzas detrás de cualquier disco. Pero, en una jugada, estaba patinando muy deprisa e intentó hacer un cambio repentino de dirección, notó un dolor agudo en la ingle derecha y apenas logró salirse del hielo.

Al día siguiente Wayne sentía la ingle agarrotada y dolorida, y parecía tenerla algo hinchada, por lo que fue al médico. El médico le formuló algunas preguntas, lo exploró y le dijo que tenía una distensión inguinal derecha de grado 2.

¿Qué es una distensión inguinal?

Una distensión inguinal —también conocida como tirón de ingle— es un desgarro parcial o una rotura total de uno o más de los músculos que ayudan a juntar las piernas entre sí.

Hay cinco de estos músculos, denominados aductores: el pectíneo, el aductor menor y el aductor mediano (los aductores cortos) van de la pelvis al fémur. El gracilis y el aductor mayor (los aductores largos) van de la pelvis a la rodilla.

Las distensiones de ingle son lesiones frecuentes en el hockey y el esquí, así como en deportes como el fútbol americano y las modalidades de atletismo que requieren correr o saltar. Pueden ser de grado 1, que son lesiones leves con pocos síntomas y un período de recuperación breve, a grado 3, que son desgarros completos o casi completos de un músculo de la ingle.

¿Cuáles son los síntomas de una distensión inguinal?

Los síntomas de una distensión inguinal varían bastante en función del grado. Todas las distensiones de ingle cursan con dolor y sensibilidad inusual al tacto o presión en la parte afectada y muchas de ellas duelen cuando se juntan las piernas o se levanta la rodilla. En las distensiones graves, se puede notar una sensación de chasquido o ruido seco durante la lesión y un dolor intenso a continuación.

He aquí lo que es más probable que notes en los distintos grados de distensión inguinal:

  • Grado 1: dolor leve que puede no ser perceptible hasta después de acabar de hacer ejercicio, seguido de agarrotamiento y sensibilidad inusual al tacto o presión. Con este tipo de lesión, una persona no tendrá problemas para caminar y en estos casos no se suele limitar el nivel de actividad.
  • Grado 2: dolor, tirantez y agarrotamiento moderados en la ingle, junto con hematoma e hinchazón de escasa importancia. Con una distensión de grado 2, la pierna se puede sentir débil, y lo más probable es que aumente el dolor al estirar el músculo. El caminar puede verse afectado y el correr pude resultar muy difícil.
  • Grado 3: dolor intenso, hinchazón y hematoma considerables e incapacidad de apretar las piernas entre sí. Una persona que haya experimentado una rotura completa puede notar un hueco o hendidura en el músculo. Caminar resultará muy difícil.

¿Cómo se diagnostican las distensiones inguinales?

Si vas al médico porque te duele la ingle, él te preguntará sobre tus síntomas y sobre qué estabas haciendo cuando te lesionaste. El médico te explorará el área afectada para evaluar si está lo hinchada, si está si te duele y cuán sensible está al tacto o presión para descartar otra afección que cursa con síntomas similares, como una hernia deportiva inguinal. En contadas ocasiones, es posible que el médico solicite una resonancia magnética (RM) para determinar el alcance del desagarro.

El médico evaluará el grado de la lesión. En las lesiones de grado 1, menos del 10% de las fibras musculares están afectadas. En las lesiones de grado 2, se han desgarrado entre el 10% y el 90% de estas fibras. (Debido a la gran variabilidad de las lesiones de grado 2 existentes, es posible que el médico catalogue este tipo de lesiones en una escala que va del 2- al 2+.) En las lesiones de grado 3, los músculos están completamente o casi completamente desgarrados o rotos.

¿Qué ocasiona las distensiones inguinales?

Las distensiones inguinales suelen ocurrir cuando los músculos aductores se estiran (o distienden demasiado) y se empiezan a desgarrar. Este tipo de distensiones también pueden ocurrir cuando los músculos aductores se someten súbitamente a tensiones sin estar preparados para ello (como cuando no se realiza la necesaria sesión de precalentamiento antes de entrenar o hacer deporte) o cuando se produce un golpe directo en uno de los aductores.

Algunos de los factores de riesgo que pueden facilitar que ocurra un tirón inguinal son los siguientes:

  • Deportes que requieren hacer sprints (es decir, correr a gran velocidad durante breves períodos de tiempo) o cambios bruscos de dirección. Entre ellos, se incluyen la práctica de atletismo, especialmente el salto de vallas y el salto de longitud, el baloncesto, el fútbol, el fútbol americano, el rugby, el hockey y el esquí.
  • Músculos fríos y agarrotados. Los músculos que no se han calentado y estirado adecuadamente tienen más probabilidades de sufrir desgarros. Esto es especialmente cierto en los climas fríos.
  • Escasa preparación física o fatiga. Unos músculos débiles son menos capaces de soportar la tensión del ejercicio, y unos músculos que están cansados por el exceso de ejercicio pierden parte de su capacidad de absorber energía, lo que favorece este tipo de lesiones.
  • Retomar la actividad demasiado pronto después de haberse lesionado. Las distensiones inguinales necesitan mucho tiempo de reposo para curarse por completo. El hecho de intentar reiniciar la actividad física demasiado pronto incrementa las probabilidades de lesionarse la ingle de nuevo.

¿Cómo puedes prevenir las distensiones inguinales?

Lo primero que puedes hacer para evitar este tipo de distensiones es hacer sesiones de precalentamiento y estiramiento antes de iniciar cualquier tipo de ejercicio o actividad física intensa. Corre sin moverte del sitio durante un par de minutos o haz algunos saltos de precalentamiento para calentar los músculos. Luego haz varios estiramientos dinámicos (pide a un entrenador, monitor deportivo o especialista en medicina deportiva que te enseñe a hacer este tipo de estiramientos).

Algunas de las otras cosas que puedes hacer para evitar las distensiones inguinales son las siguientes:

  • Mantén unos músculos fuertes y flexibles a lo largo de todo el año. Haz ejercicio con regularidad (incluso fuera de la temporada deportiva) y adopta un buen programa de estiramientos.
  • Incrementa la intensidad y duración de las sesiones de ejercicio físico de forma gradual y lentamente. Una buena regla básica consiste en asegurarse de añadir no más de un 10% cada semana a la cantidad de kilómetros o de millas que corres o al tiempo que pasas practicando determinado deporte.
  • Si te duele la zona inguinal, deja de hacer ejercicio o actividad física inmediatamente. Si te preocupa haberte podido hacer una distensión inguinal, dale tiempo a tu ingle para descansar y recuperarse y no reinicies la actividad física hasta que dejes de tener dolor y sientas tus músculos aductores tan fuertes como los que no te has lesionado.
  • Aprende y utiliza técnicas adecuadas cuando hagas ejercicio o practiques deporte. Tu monitor o entrenador puede darte indicaciones y consejos para el deporte que practicas.
  • Lleva calzado y/o patines que sean de tu talla y que te proporcionen un buen apoyo. Cambia de calzado deportivo en cuanto empieces a presentar signos de desgaste o las suelas empiecen a perder la forma. Ocurre lo mismo con los patines: deberás asegurarte de que te proporcionan un buen apoyo tanto en lo que respecta al tobillo como al pie en su conjunto.

¿Cómo se debe tratar una distensión inguinal?

La mayoría de distensiones inguinales se curan solas, pero necesitan tiempo. La clave está en la paciencia, ya que pueden tardar un tiempo en curarse por completo. Aunque te encuentres mejor, una distensión inguinal puede no estar completamente curada y te arriesgas a lesionarte todavía más si te reincorporas a la actividad física demasiado pronto.

Las distensiones entre leves y moderadas necesitan alrededor de 4 a 8 semanas de una rehabilitación adecuada para recuperarse por completo. Las distensiones más graves todavía necesitan más tiempo para curarse. Solo los desgarros musculares más importantes requieren cirugía. Para tratar una distensión inguinal, adopta los siguientes pasos y asegúrate de seguir las recomendaciones de tu médico:

  • Utiliza la siguiente fórmula en cuatro pasos: Descanso, hIelo, Compresión y Elevación. Para recordarla, ayuda utilizar la regla mnemotécnica de las iniciales: "lo que DICE el sentido común":
    • Descanso: limita caminar y la actividad física. Si te duele mucho, es posible que necesites utilizar muletas.
    • Hielo: utiliza una bolsa de cubitos de hielo envuelta en un paño o una compresa fría para ayudar a reducir la hinchazón. Deberías hacerlo lo antes posible después de lesionarte y luego tres a cuatro veces al día durante 20 a 30 minutos seguidos hasta que desaparezca el dolor y la inflamación.
    • Compresión: utiliza una cinta o vendaje elástico para proporcionar sostén a la ingle y aliviar la inflamación.
    • Elevación: aunque puede resultar difícil con una distensión inguinal, cuando te acuestes, intenta mantener altas las caderas y los muslos, colocándote almohadones bajo la pelvis.
  • Toma medicamentos antiinflamatorios. Los analgésicos, como el ibuprofeno y el paracetamol, pueden ayudar a aliviar el dolor y a reducir la hinchazón del área afectada.
  • Sigue un programa de ejercicios de rehabilitación. Cuando remitan el dolor y la hinchazón, habla con tu médico sobre un programa de rehabilitación y ejercicio para fortalecer y mejorar la flexibilidad de la ingle. Este tipo de programas son imprescindibles en lo que se refiere a las distensiones inguinales. Sin este paso, estas lesiones pueden durar mucho e interferir notablemente en el rendimiento deportivo de un atleta.

En el caso de que se produzca una rotura muscular completa o de que los tratamientos anteriores no den resultado tras aplicarlos durante varios meses, es posible que el médico opte por la cirugía como último recurso. En esos casos, el cirujano intentará volver a unir un tendón roto con un hueso o suturar fibras musculares previamente desgarradas. Algunas personas consiguen recuperar los niveles de actividad previos después de la intervención quirúrgica. Los médicos solo eligen la opción quirúrgica como último recurso y, afortunadamente, es necesaria en muy pocos casos.

La mayoría de distensiones inguinales se curan por si solas siempre y cuando el atleta siga las instrucciones de su médico o fisioterapeuta sobre reposo y rehabilitación. La clave está en la paciencia.

Puede resultar frustrante tener que esperar el tiempo necesario para volver a practicar deporte, pero este es un tipo de lesión que no querrás en absoluto repetir. Obtén el visto bueno de tu médico antes de volver a practicar cualquier tipo de ejercicio.

La buena noticia es que, cuando estés completamente curado, podrás volver a rendir en el deporte como antes.

Revisado por: Kathleen B. O'Brien, MD
Fecha de revisión: abril de 2011

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