Fascitis plantar

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Emily no estaba segura de cómo había permitido que su amigo la convenciera para inscribirse en una carrera de 16 kilómetros (10 millas). Lo máximo que había corrido en toda su vida era cinco kilómetros seguidos (unas tres millas). Ahora, que solo faltaban pocos días para la carrera, Emily no se sentía nada preparada, de modo que corrió 9 kilómetros y medio (6 millas) un día y 13 kilómetros (ocho millas) al día siguiente para prepararse para la carrera.

La mañana de la carrera, a Emily le dolían un poco los pies al despertarse pero, de todos modos, se unió a su amigo y corrió los 16 kilómetros hasta el final. Al día siguiente le dolía tanto el talón que apenas podía caminar, y Emily fue al médico. Éste le formuló algunas preguntas sobre sus actividades y luego le dijo que padecía una afección denominada fascitis plantar.

¿Qué es una fascitis plantar?

En la planta del pie hay una gruesa franja de tejido conjuntivo denominada fascia plantar. Es un tendón que conecta el hueso del talón (el calcáneo) con la parte anterior del pie.

Cuando la fascia plantar se irrita y se vuelve dolorosa debido al uso excesivo, esta afección se conoce como fascitis plantar. La fascitis plantar a veces puede confundirse con el espolón calcáneo, que es una lesión diferente que cursa con síntomas similares.

Fascitis plantarLa fascitis plantar es una causa habitual de dolor de talón en corredores, bailarines y atletas que practican deportes que implican correr y saltar frecuentemente.

De todos modos, no necesitas estar muy activo para desarrollarla. La fascitis plantar puede afectar a cualquiera. Las personas que tienen sobrepeso, las mujeres embarazadas, las personas cuyos trabajos implican estar mucho tiempo de pie y quienes llevan zapatos muy gastados son todos vulnerables a desarrollar fascitis plantares.

¿Cuáles son los síntomas de una fascitis plantar?

El principal síntoma de la fascitis plantar es un dolor agudo en la planta del pie, cerca del talón. He aquí algunos indicadores de que ese dolor puede obedecer a una fascitis plantar:

  • El dolor es más fuerte a primera hora de la mañana pero mejora después de caminar durante unos pocos minutos.
  • El dolor empeora después de pasar mucho tiempo de pie y/o al levantarse después de estar cierto tiempo sentado.
  • El dolor se desarrolla de forma progresiva y empeora con el tiempo.
  • El dolor empeora después de haber hecho ejercicio o actividad física más que durante la actividad en sí misma.
  • Duele al estirar (flexionar) el pie.
  • Duele al presionar los lados del talón o el arco del pie.

¿Qué hacen los médicos?

Si vas al médico porque te duele el talón o la planta del pie, primero te formulará preguntas sobre dónde sientes el dolor. Si sospecha una fascitis plantar, el médico te preguntará sobre qué actividades has estado practicando que pueden haberte expuesto al riesgo de padecer esta afección. El médico te explorará el pie presionándolo y/o pidiéndote que lo flexiones (estires) para ver si eso te empeora el dolor.

Si hay algo más que podría estar provocándote el dolor, como un espolón calcáneo o una fractura ósea, el médico es posible que te pida una radiografía a fin de dar un vistazo a los huesos del pie. En contadas ocasiones, si el dolor de talón no responde a los tratamientos ordinarios, el médico solicita una resonancia magnética (RM) del pie.

La buena noticia sobre la fascitis plantar es que suele remitir tras pocos meses de un tratamiento muy sencillo. Solo en casos excepcionales requiere una intervención quirúrgica. La cirugía es el último recurso cuando no hay nada más que alivie el dolor.

¿Qué ocasiona las fascitis plantares?

Puesto que la fascia plantar sostiene el pie y conforma su base, tiene que habituarse cada vez que damos pasos, absorbiendo una gran cantidad de tensión y de peso. Si se ejerce demasiada presión sobre la fascia plantar, las fibras pueden lesionarse y/o empezarse a desgarrar. El cuerpo reacciona con una inflamación en el área afectada. Esto es lo que provoca el dolor y la rigidez propios de la fascitis plantar.

Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer fascitis plantar, se incluyen los siguientes:

  • Músculos de la pantorrilla agarrotados. Unas pantorrillas agarrotadas dificultan la flexión de los pies, lo que somete a la fascia plantar a mayores tensiones.
  • Peso. El hecho de soportar unos cuantos kilos (o libras) de más añade presión a los pies en cada paso que dan.
  • Actividades que someten a tensiones importantes a los pies. En ellas se incluyen correr, el excursionismo, el baile y el aerobic.
  • Calzado inadecuado. El calzado que no proporciona a los pies el apoyo que necesitan aumenta el riesgo de desarrollar fascitis plantar. Deberás deshacerte de cualquier calzado que tenga suelas finas o un sostén inadecuado de los arcos plantares, o de aquél que no sea de tu talla. El hecho de llevar habitualmente tacón alto también provoca que el tendón de Aquiles se contraiga de forma continuada, lo que dificulta la conducta de flexionar el pie.
  • Trabajos que implican pasar mucho tiempo de pie o andando sobre superficies duras. Las profesiones que te mantienen todo el día de pie, como servir mesas o trabajar en un almacén, pueden provocar lesiones en la fascia plantar.
  • Pies cavos, pies planos u otros problemas en los pies. La forma de los pies de una persona puede repercutir en el modo en que distribuye el peso en las plantas de sus pies. Si la distribución del peso está un poco desquilibrada, este factor puede añadirse al riesgo de padecer fascitis plantar. Asimismo, la forma de andar de una persona también puede aumentar la tensión a que se someten determinadas parte del pie.

¿Cómo puedes prevenir la fascitis plantar?

En mayor medida que en la mayoría de las lesiones deportivas, con un poco de prevención puedes impedir desarrollar una fascitis plantar. He aquí algunos consejos a seguir:

  • Lleva un calzado que te sujete bien el pie y que sea de tu talla. Cuando tu calzado empiece a dar muestras de desgaste y deje de ofrecer a tus pies el apoyo que necesitan, habrá llegado el momento de cambiarlo por otro nuevo. Los corredores deben dejar de usar sus zapatos viejos después de unos 800 kilómetros (500 millas) de uso. Pide a un profesional con experiencia de una tienda especializada en artículos para correr que te ayude a encontrar un par de zapatos deportivos adecuado para tu tipo de pie y, cuando los utilices, átatelos correctamente y bien apretados.
  • Mantenerte en forma. Controlando tu peso, reducirás las tensiones a que sometes a tus pies.
  • Haz estiramientos de pies y pantorrillas antes de hacer ejercicio o de practicar deporte. Pide a un entrenador, monitor de atletismo o especialista en medicina deportiva que te enseñe algunos ejercicios de estiramiento dinámico.
  • Empieza toda nueva actividad o ejercicio lentamente y aumenta de forma progresiva la duración e intensidad de la actividad. No te lances e intentes correr 16 kilómetros (10 millas) la primera vez que corras una carrera. Ve aumentando el nivel de ejercicio de forma gradual.

Habla con tu médico sobre la posibilidad de llevar almohadillas para los talones o plantillas ortopédicas (tal vez hechas a medida) dentro del calzado. Las plantillas y las almohadillas para los pies permiten amortiguar la tensión a que se someten los pies y ayudan a distribuir el peso de una forma más equilibrada. Esto es especialmente cierto para las personas que tienen los pies con arcos altos o planos. Tu médico te podrá informar sobre si las plantillas o almohadillas para los pies podrían reducirte las probabilidades de padecer lesiones en los talones.

¿Cómo se debe tratar una fascitis plantar?

Entre los tratamientos que se pueden aplicar en casa, se incluyen los siguientes:

  • Descanso. Intenta evitar actividades que someten a los pies a tensiones excesivas. Esto puede costar bastante, sobre todo si tu trabajo supone estar de pie durante muchas horas seguidas, pero permitir que los pies reposen cuanto sea posible es el primer paso para reducir el dolor en la fascitis plantar.
  • Utilizar cubitos de hielo envueltos en un paño o compresas frías para reducir del dolor y la inflamación. Hacerlo de tres a cuatro veces al día durante unos 20 minutos seguidos hasta que desaparezca el dolor.
  • Tomar medicamentos antiinflamatorios. Los analgésicos, como el ibuprofeno y el paracetamol, pueden ayudar a aliviar el dolor y a reducir la infamación del área afectada. Es posible que el médico también te recete unos medicamentos denominados corticoesteroides, que ayudan a aliviar el dolor más grave.
  • Ejercitar los músculos de pies y pantorrillas. Cuando desaparezca el dolor, haz estiramientos de pies y pantorrillas para conseguir que tus piernas estén lo más fuertes y flexibles que sea posible. Esto puede ayudarte a no desarrollar futuras fascitis plantares. Pide a un monitor, entrenador o fisioterapeuta que te enseñe algunos ejercicios de piernas.
  • Hablar con el médico sobre las plantillas y/o las férulas de uso nocturno. Las plantillas pueden aportar mayor sostén a los pies y contribuir al proceso de curación. Las férulas de uso nocturno mantienen los músculos de la pantorrilla ligeramente flexionados, impidiendo, de este modo, que la fascia plantar se tense o contraiga durante la noche.
  • Hacer que un entrenador o profesional en lesiones deportivas te enseñe a colocarte cinta adhesiva elástica en los pies. Una correcta colocación de cinta adhesiva en los pies proporciona mayor descanso a la fascia plantar. Deberías colocarte cinta adhesiva en los pies cada vez que hagas ejercicio hasta que te desaparezca el dolor por completo.

A la gente que sufre lesiones deportivas de forma repetida, le puede ayudar consultar a un especialista en medicina deportiva. Estos expertos poseen formación para evaluar aspectos como el estilo de correr de un atleta, su postura de salto y otros movimientos básicos. Pueden enseñarte a sacar el máximo beneficio de los puntos fuertes de tu cuerpo y a compensar tus puntos débiles.

Una vez que te hayas curado, céntrate en el aspecto positivo de haber estado apartado del juego durante un tiempo. ¡Tal vez averigües que lo que has aprendido después de la lesión te permite jugar mucho mejor de lo que jugabas antes!

Revisado por: Kathleen O'Brien, MD
Fecha de revisión: abril de 2011

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