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Conceptos básicos sobre el uso de mochilas

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Más que hurgar en ella para encontrar tu tarea de ciencias, el dinero del almuerzo o el iPod, quizás no prestes mucha atención a tu mochila. Se la usa, se la maltrata, y termina olvidada en el fondo del casillero o en un rincón de la habitación.

Pero, ¿puede tu mochila maltratarte a ti y causarte problemas o una lesión en la espalda?

Conceptos básicos sobre el uso de mochilas

No hay nada mejor que las mochilas para mantenerte organizado. Los múltiples compartimientos te permiten encontrar fácilmente tus útiles y apuntes.

Las mochilas también ofrecen algunos beneficios para la salud. En comparación con los bolsos de hombro o las carteras, las mochilas son mejores para cargar todos los libros y útiles, porque el peso de la mochila se distribuye uniformemente por todo el cuerpo y es soportado por sus músculos más fuertes: los músculos de la espala y los abdominales.

Sin embargo, las mochilas cargadas con un peso excesivo y usadas incorrectamente pueden ocasionar algunos problemas de salud importantes.

¿Pueden las mochilas causar problemas?

La columna vertebral está formada por 33 huesos llamados vértebras, y entre las vértebras hay discos que actúan como amortiguadores naturales. Cuando colocas incorrectamente un gran peso sobre los hombros, como una mochila repleta de libros y otros objetos, la fuerza del peso puede tirarte hacia atrás. Para compensar, es posible que te inclines hacia adelante a la altura de las caderas o que encorves la espalda; esto puede hacer que la columna vertebral se comprima de un modo poco natural.

Los adolescentes que llevan mochilas pesadas a veces también compensan el peso extra inclinándose hacia adelante; con el tiempo, esta situación puede hacer que los hombros se redondeen y la parte superior de la espalda se encorve. Debido al gran peso, existe la posibilidad de que desarrolles dolor de hombros, cuello y espalda.

Si usas la mochila solamente en un hombro o si llevas los libros en un bolso de mensajero, puede que termines inclinándote hacia un lado para compensar el peso extra. Podrías desarrollar dolor en la parte alta y baja de la espalda, y distenderte los hombros y el cuello. El uso inadecuado de la mochila puede provocar una mala postura.

¿Tu mochila te afecta los nervios? Podría hacerlo. Las correas ajustadas y angostas que se hunden en los hombros pueden comprimir los nervios e interferir en la circulación, y podrías sentir hormigueo, adormecimiento y debilidad en los brazos y las manos.

Si tienes dificultad para ponerte o sacarte la mochila, si tienes que inclinarte hacia adelante para cargarla, o si tienes dolor de espalda, es posible que tengas que corregir la forma en que llevas la mochila (ya sea su peso total o el método que empleas para cargarla). Habla con tu médico si sigues con dolor de espalda, o adormecimiento o debilidad en los brazos o las piernas.

Las mochilas muy abultadas o pesadas no solo producen lesiones en la espalda. Las personas que llevan mochilas muy grandes generalmente no se dan cuenta de cuánto espacio ocupan y pueden golpear a otros con sus mochilas al girar o moverse en espacios apretados, como los pasillos del autobús escolar. Los estudiantes también se lastiman cuando tropiezan con mochilas grandes o cuando estas se les caen encima.

Además, el uso de mochilas pesadas cambia la forma de caminar y aumenta el riesgo de caídas, en especial en escaleras u otros lugares donde la mochila haga perder el equilibrio.

Sugerencias para elegir y usar mochilas

A continuación, te presentamos algunas sugerencias para que tu mochila te ayude y no te perjudique:

  • Ten en cuenta cómo está hecha. Antes de sacar la nueva mochila del estante, asegúrate de que tenga dos correas acolchadas que vayan sobre los hombros. Cuanto más anchas sean las correas, mejor. Una mochila con estructura de metal (como la que usan los excursionistas) puede también darte más sostén, aunque muchos casilleros no son los suficientemente grandes para guardarlas. Recurre a otra sugerencia del excursionismo: busca una mochila con cinturón abdominal, que ayuda a distribuir más uniformemente el peso por el cuerpo. Las mochilas con múltiples compartimientos también pueden ayudar a distribuir el peso de manera más uniforme.
  • Prueba con una mochila con ruedas. Muchos chicos las usan como alternativas a las mochilas comunes, pero hay pautas y consideraciones que se deben tener en cuenta con este tipo de bolsos también. Muchas escuelas no permiten las mochilas con ruedas porque las personas pueden tropezarse con ellas en los pasillos.
  • Usa tu casillero. Trata de no cargar todos los libros para las clases de un día completo. Haz viajes frecuentes al casillero para dejar los libros pesados o elementos extras, como ropa de gimnasia o materiales de proyectos. Un beneficio agregado es que harás más ejercicio yendo ida y vuelta al casillero. Calcula los elementos prescindibles también. Si no necesitas un elemento hasta la tarde, ¿por qué llevarlo de aquí para allá toda la mañana?
  • Planifica tu tarea escolar. Planifica con anticipación y distribuye tu tarea escolar durante la semana para que no tengas que llevar todos los libros a casa el fin de semana.
  • Obtén dos juegos de libros. Si la escuela tiene copias adicionales de tus libros, pregunta si te los pueden prestar, así puedes dejar un juego en casa.
  • Limita la carga de tu mochila. Los médicos y fisioterapeutas recomiendan que las personas no carguen en sus bolsos o mochilas más del 10% al 15% de su peso corporal. Eso significa que, si pesas 54 kilos (120 libras), tu mochila no debe pesar más de 5 a 8 kilos (12 a 18 libras). La elección de una mochila liviana puede ser un buen comienzo. Usa la balanza de baño para pesar tu mochila y tener una idea de cómo se siente el peso adecuado para ti.
  • Recógela correctamente. Al igual que con cualquier peso grande, debes flexionar las rodillas cuando levantes la mochila para ponértela en los hombros.
  • Fortalece tu centro. Una excelente forma de prevenir la lesión en la espalda es fortalecer los músculos del torso que te dan estabilidad, entre ellos, los músculos abdominales y de la parte baja de la espalda. El entrenamiento con pesas, pilates y yoga son todas actividades que pueden ser eficaces para fortalecer estos músculos centrales.

Entonces, ¿cuál es la mejor forma de llevar una mochila? Aprende de los profesionales del excursionismo y usa ambas correas sobre los hombros: es la mejor manera de evitar el dolor de espalda y otros síntomas. Mantén el contenido lo suficientemente liviano como para poder caminar con facilidad y pararte derecho, y carga tu mochila con los elementos más pesados en primer lugar, más cerca de la espalda.

Revisado por: Kate M. Cronan, MD
Fecha de la revisión: septiembre de 2010

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