Molusco contagioso

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¿Qué es el molusco contagioso?

El nombre es impresionante, como si fuera un hechizo de Harry Potter. De modo que, si tu médico te dice que padeces molusco contagioso, probablemente pensarás que se trata de algo importante. Por suerte, no es así. En la mayoría de los casos, el molusco contagioso es una infección cutánea que desaparece por sí sola y sin tratamiento alguno al cabo de cierto tiempo.

La erupción consta de uno o más bultitos cutáneos de tamaño reducido similares a las verrugas (denominados moluscos) que suelen ser rosas, blancos o del color de la piel. Los bultitos suelen ser blandos y lisos y pueden tener un hoyuelo en el centro.

¿Quiénes lo contraen?

Como tal vez te hayas imaginado por el nombre de la infección, este trastorno cutáneo es contagioso, así que puede pasar fácilmente de una persona a otra. Los adolescentes que tienen más probabilidades de contraer esta infección son:

  • los que practican determinadas actividades deportivas, como la lucha libre, la natación y la gimnasia
  • los que tienen el sistema inmunitario debilitado por el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana), el tratamiento del cáncer o el uso prologado de corticoesteroides

¿Cómo se contrae?

El molusco contagioso está provocado por un virus denominado Molluscum contagiosum. El virus prospera en climas cálidos y húmedos, así como en áreas donde la gente vive en estrecho contacto.

La gente contrae la infección cuando el virus entra en una pequeño corte de la piel. Mucha gente que entra en contacto con el virus, al tener un sistema inmunitario resistente, lucha contra el virus y no desarrolla ningún lesión. Las personas cuyos sistemas inmunitarios no son resistentes a esta infección suelen desarrollar lesiones al cabo de 2 a 8 semanas de contraerla.

El molusco contagioso se propaga fácilmente, por lo general a través del contacto directo piel piel. Pero la gente también se contagia tocando objetos portadores del virus, como ropa de vestir, toallas y ropa de cama. El virus también se puede contagiar mediante contacto sexual.

Cuando una persona tiene molusco contagioso, este se puede extender entre distintas partes del cuerpo si la persona se rasca o se frota los nódulos y luego se toca otra parte del cuerpo.

¿Qué aspecto tiene?

Al tratarse de una infección cutánea, el único signo visible del molusco contagioso son las pequeñas protuberancias, de forma redonda y color piel, rosa o blanco, que se desarrollan en la superficie dérmica. Estés lesiones tienen la parte central llena de un pus blanco y ceroso que contiene el virus y es posible que brillen y tengan aspecto de "perlas".

Los moluscos empiezan como granos diminutos, aproximadamente del tamaño de una cabeza de alfiler, y luego crecen a lo largo de varias semanas, convirtiéndose en protuberancias de mayor tamaño que pueden alcanzar el volumen de un guisante o de una goma de borrar adosada al de lápiz. A menudo se forma un pequeño hoyuelo en la parte superior, de ahí que se diga que son umbilicados.

Los bultitos pueden aparecer de forma aislada o en grupos, racimos o filas. Se pueden dar en casi cualquier parte de la piel. Cuando se contrae la infección a través del contacto sexual, los moluscos se suelen localizarse en la zona genital o en la cara interna de los muslos.

La mayoría de la gente desarrolla entre 1 y 20 moluscos. No suelen ser dolorosos, pero pueden empezar a picar, enrojecerse, hincharse, doler e infectarse, sobre todo si la persona afectada se los rasca.

¿Cómo se diagnostica y se trata?

Un médico es probable que reconozca el molusco contagioso simplemente observando la erupción. Es posible que envíe al paciente a un dermatólogo, un médico especializado en enfermedades cutáneas.

Es posible que el médico o dermatólogo extraiga una muestra de una lesión para observar las células al microscopio y confirmar que se trata de un molusco, aunque la mayoría de las veces los médicos pueden diagnosticarlo a simple vista. Si una persona tiene lesiones cutáneas en la zona genital, su médico es posible que también le mande pruebas para saber si padece alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS).

En muchos casos, los médicos dejan que el molusco contagioso se cure solo sin necesidad de tratamiento. Cada uno de los moluscos desaparece al cabo de 2 o 3 meses. De todos modos, suelen ir creciendo nuevos mientras van despareciendo los iniciales. Y esto implica que el molusco contagioso puede tardar en desaparecer por completo de 6 a 18 meses (y puede durar hasta 4 años).

A veces los médicos utilizan tratamientos para eliminar lesiones o ayudar a que desaparezcan más deprisa, como:

  • extrayendo el centro de la lesión ejerciendo presión con un escalpelo especial o pinzas
  • eliminando las lesiones congelándolas o raspándolas con un instrumento afilado
  • aplicando un agente químico o crema, como ácido salicílico, tretinoína, cantaridina, peróxido de benzoilo u otros medicamentos contra las verrugas
  • utilizando un medicamento denominado cimetidina, que se toma por boca (por vía oral)

Aunque estos tratamientos a veces ayudan a que la enfermedad desaparezca más deprisa, la mayoría de los médicos no los utilizan porque pueden ser dolorosos y quemar, manchar o dejar ampollas y cicatrices en la piel. El hecho de que los médicos traten o no el molusco contagioso depende de la ubicación y la cantidad de lesiones. Algunas personas solicitan tratamiento si la erupción resulta embarazosa o provoca otros problemas, como picor.

El tratamiento da mejor resultado cuando se inicia pronto, es decir, cuando solo hay una cantidad reducida de protuberancias. Tu médico te explicará las ventajas e inconvenientes del tratamiento y te ayudará a decidir si este es o no necesario. No intentes quitarte ningún bultito porque podrías extender la infección a otras partes del cuerpo.

¿Puede provocar otros problemas?

El molusco contagioso no suele provocar problemas crónicos o de larga duración. Generalmente las protuberancias no dejan marca. No obstante, los tratamientos pueden dejar cicatrices en la piel, y algunas personas desarrollan infecciones que requieren tratamiento antibiótico.

Las personas que tienen el sistema inmune debilitado a veces pueden desarrollar una forma más grave de molusco contagioso. Por lo general, suelen presentar una mayor cantidad de lesiones, sobre todo en la cara. Los moluscos crecen más, tiene un aspecto diferente y habitualmente son más difíciles de tratar. En estos casos, es posible que el médico recete medicamentos para reforzar el sistema inmunitario.

¿Cómo puedo evitar propagarlo?

Puedes hacer unas cuantas cosas para impedir que el molusco contagioso se te extienda a otras partes del cuerpo (y para evitar contagiar a otras personas):

  • No te toques, rasques ni frotes los bultos.
  • Lávate las manos a menudo con agua y jabón.
  • Mantén bien limpias las zonas donde te hayan salido moluscos.
  • Intenta cubrirte todos los nódulos con ropa o un vendaje hermético, sobre todo antes de practicar actividades donde se comparta el equipo o pueda establecerse contacto piel a piel, como la natación y la lucha libre.
  • Cámbiate todos los vendajes diariamente o cuando se te ensucien.
  • No te afeites las áreas donde tienes protuberancias.
  • Hidrátate la piel si la tienes seca.

Siempre y cuando adoptes las anteriores precauciones hasta que te desaparezcan todos los bultitos, podrás asistir a tu centro de enseñanza y practicar deporte. Cuando los moluscos desparecen, el virus también desparece. En ese momento dejarás de ser contagiosos y la erupción no se te reactivará por sí sola.

De todos modos, una persona que ya ha contraído molusco contagioso puede volverse a contagiar si entra en contacto con una persona infectada. Es algo muy poco frecuente, pero puede ocurrir.

Las autoridades sanitarias recomiendan seguir los siguientes consejos para contribuir a evitar la infección:

  • Lavarse las manos a menudo con agua y jabón.
  • No compartir toallas, ropa de vestir ni otros artículos personales.
  • No compartir flotadores, tablas acuáticas ni otros artículos o juguetes acuáticos que se utilizan en las piscinas.
  • No tocar ni rascar los bultitos o ampollas de la propia piel o de la piel de otras personas.

Revisado por: Patrice Hyde, MD
Fecha de la revisión: mayo de 2010

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