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Pancreatitis

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Es una escena familiar bastante común: su hijo se despierta a media noche con fiebre, náuseas y quejándose de dolor de estómago. Luego vienen los llantos, el vómito y la incapacidad de retener líquidos. Por lo general, éstos síntomas obedecen a nada más que un bichito o germen estomacal de unas 24 horas de duración.

Pero a veces hay otra causa implicada. Los síntomas de la pancreatitis (infamación del páncreas) a veces se parecen mucho a los provocados por un virus estomacal.

La pancreatitis suele remitir deprisa, sin dejar lesiones permanentes en el páncreas. Pero es importante reconocer los síntomas precozmente para reducir el riesgo de posibles complicaciones. Un niño afectado por una pancreatitis podría requerir tratamiento o cambios dietéticos durante un breve período de tiempo.

Sobre la pancreatitis

La pancreatitis es una inflamación del páncreas, una glándula de gran tamaño ubicada detrás del estómago encargada de fabricar jugos digestivos o enzimas, que ayudan a descomponer los alimentos en la parte superior del duodeno (intestino delgado). El páncreas también es el encargado de producir insulina y glucagón, dos hormonas que ayudan a controlar los niveles de azúcar en sangre, la principal fuente de energía del organismo.

Cuando el páncreas funciona normalmente, las enzimas que segrega no se vuelven activas hasta alcanzar el duodeno. Pero, cuando el páncreas está inflamado, las enzimas se activan precozmente (mientras todavía están dentro del páncreas) y empiezan a atacar sus estructuras internas. El tejido que recubre el interior del páncreas, encargado de fabricar enzimas, se lesiona debido a la actividad enzimática y, por lo tanto, deja de producir nuevas enzimas. Con el paso del tiempo, esas lesiones tisulares pueden volverse permanentes.

Tipos de pancreatitis

La pancreatitis puede ser aguda (unos pocos días de duración) o crónica (recurrente). La pancreatitis aguda tiene un inicio súbito, mientras que la crónica se desarrolla gradualmente y reaparece en forma repetida. Aunque es muy poco frecuente en la población infantil, la pancreatitis crónica suele ser hereditaria.

Los niños suelen contraer la forma aguda de esta afección, que se puede desarrollar idiopáticamente (sin causa conocida) o como respuesta a una infección vírica o a medicación. La pancreatitis aguda puede estar provocada por un traumatismo abdominal, la fibrosis quística o un exceso de grasa en la sangre (hiperlipidemia).

¿Pancreatitis o dolor de estómago?

La principal diferencia entre la pancreatitis y un virus estomacal u otra enfermedad del sistema digestivo es la intensidad del dolor abdominal. Los niños afectados por una pancreatitis aguda tendrán un intenso dolor en la parte superior del abdomen, resultándoles difícil quedarse de pie o permanecer sentados con el tronco erguido, por lo que probablemente se sentarán o acostarán adoptando la postura fetal para estar más cómodos. A partir del tercer día de enfermedad, el dolor se suele intensificar más.

Otros signos incluyen:

  • vómitos persistentes, que aumentan a partir del tercer día de enfermedad
  • pérdida del apetito
  • si capaz comer algo, incapacidad de retener los alimentos ingeridos
  • vómitos de color amarillento, verdoso o amarronado
  • ictericia (coloración amarillenta de la piel)
  • fiebre
  • en algunos casos, dolor de espalda o del hombro izquierdo

Los síntomas a corto plazo pueden incluir la deshidratación y la hipotensión arterial.

Diagnóstico

Si el pediatra sospecha una pancreatitis, el primer paso será solicitar varios análisis de sangre, como las pruebas de la amilasa o de la lipasa, a fin de determinar si las enzimas fabricadas por el páncreas se encuentran en concentraciones normales. Si están elevadas, el pediatra probablemente solicitará una ecografía abdominal para detectar posible inflamación, obstrucción, piedras en el conducto pancreático que conecta con la primera parte del duodeno y otras anomalías.

En algunos casos, el pediatra solicitará una tomografía computarizada del abdomen (TC, también conocida como TAC o escáner), que utiliza rayos X y tecnología informática para producir imágenes detalladas de los órganos internos del cuerpo, que le ayudará a confirmar o no el diagnóstico de pancreatitis.

Durante la visita inicial, es posible que el pediatra le pida que describa el color y el tipo de los vómitos de su hijo. Si contienen una gran cantidad de bilis (jugos digestivos verdosos procedentes del hígado), probablemente el pediatra querrá evaluar a su hijo más detalladamente para descartar posibles problemas pancreáticos y/o de hígado.

Tratamiento

En la mayoría de los casos, la pancreatitis mejora por sí sola. A veces, el pediatra recomendará que el niño siga una dieta baja en grasas y beba abundantes líquidos. Esto es menos probable que irrite el páncreas y permite que éste se cure más deprisa.

Los niños con casos más graves de pancreatitis, quienes pueden acabar deshidratándose, es posible que necesiten pasar un breve período de tiempo en el hospital. El tratamiento implica hacer descansar al páncreas, dejando al paciente sin comer ni beber, y administrarle fluidos y medicación analgésica por vía intravenosa (VI). Hay otros medicamentos que pueden ayudar a reducir la concentración de ácido en el organismo. Para algunos niños esto es suficiente y pueden volver a casa después de unos días de tratamiento.

Otros niños es posible que requieran un tratamiento adicional a base de fluidos especiales administrados por VI, lo que se conoce como nutrición parenteral total (NPT). El tratamiento por NPT se saltea el proceso digestivo normal para proporcionar al paciente los nutrientes necesarios, como sal, glucosa, aminoácidos, lípidos y vitaminas.

Otro enfoque consiste en colocar un tubo alimentario de plástico blando denominado sonda nasoyeyunal (SNY). Esta sonda se introduce a través de la nariz y finaliza en el intestino delgado, donde se administra la nutrición sin estimular el páncreas. Para este procedimiento se utiliza anestesia local, por lo que su hijo experimentará solo leves molestias.

Una vez en casa, a la mayoría de niños afectados por una pancreatitis se le administra una dieta baja en grasas que facilita la curación del páncreas; los niños deben seguir la dieta hasta que sus concentraciones enzimáticas regresen a la normalidad. Probablemente se les practicará un análisis de sangre de seguimiento para confirmar unas concentraciones enzimáticas normales.

Pronóstico

Afortunadamente, la mayoría de niños que desarrollan pancreatitis la superan deprisa —en solo cuatro o cinco días— con pocas complicaciones o ninguna en absoluto.

En los casos sumamente improbables de que el niño presente recurrencia de la enfermedad o complicaciones, como quistes, hemorragia, infección o dolor persistente, es posible que sea necesario llevar a cabo pruebas adicionales o intervenciones quirúrgicas para descartar otras afecciones.

Revisado por: Jonathan Evans, MD
Fecha de revisión: julio de 2010

Kids Health

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