El primer examen ginecológico de su hija

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Cuando las niñas crecen y entran a la adolescencia, es importante que reciban los cuidados médicos apropiados. El American College of Obstetrics and Gynecology (ACOG) recomienda que las mujeres jóvenes vayan a su primera visita con un ginecólogo-obstetra (OB/GYN) entre las edades de 13 y 15 años o cuando se vuelvan sexualmente activas, lo que ocurra primero.

Para la mayor parte de las adolescentes, la primera visita no incluirá un examen pélvico. Sin embargo, si su hija se ha quejado de periodos faltantes o dolorosos, secreciones vaginales no usuales u otros problemas que puedan estar asociados con su salud reproductiva, puede ser que necesite un examen pélvico.

La idea de tener un examen pélvico puede hacer que una niña se sienta nerviosa, avergonzada o asustada. Al explicarle a su hija por qué es necesaria esta visita, dándole una idea de lo que puede esperar, y contestando cualquier pregunta o miedo que tenga, puede ayudarla a sentirse más cómoda al tomar este paso.

Cómo explicar la importancia del examen

Es probable que su hija haya asociado las visitas al médico con problemas de salud. Ella puede no entender la razón para ir al médico cuando se siente perfectamente bien.

Explíquele que la visita tiene por lo menos tres propósitos:

  1. Información. Ella puede obtener información correcta y respuestas confidenciales a cualquier pregunta que pueda tener con respecto al sexo, la sexualidad, los cambios en su cuerpo y la menstruación.
  2. Prevención. Ella puede aprender sobre la prevención del embarazo, las enfermedades de transmisión sexual y los estilos de vida saludables.
  3. Tratamiento. Para las niñas que han experimentado periodos faltantes, dolor, y otros problemas reproductivos, el médico puede determinar por qué están ocurriendo esos problemas y ofrecer un tratamiento.

Además, es bueno que le asegure a su hija que aun cuando hay muchas partes diferentes en el examen ginecológico, el examen completo, y la parte con la que ella podría sentirse más incómoda, no se lleva mucho tiempo.

Cómo seleccionar a un profesional médico

El médico o enfermero que su hija vea deberá ser alguien que se tome el tiempo de hacerla sentir tan cómoda como sea posible. Aún cuando usted haya sido la fuerza dominante en tomar las decisiones de salud de su hija hasta ahora, es conveniente que la haga participar en esta decisión.

Hay algunas maneras de medir las preferencias de su hija:

  • Pregúntele que tipo de profesional médico preferiría. ¿Hombre o mujer? ¿Alguien que sea joven o de mayor edad? En algunos casos, ella podría continuar viendo al pediatra o médico familiar que la ha atendido anteriormente. Si cualquiera de ustedes desea cambiar, sin embargo, hay una gran variedad de profesionales de la salud para escoger: especialistas en medicina para adolescentes, ginecólogos, o enfermeras practicantes capacitadas en ginecología.
  • Antes de enviar a su hija con el profesional de salud que la atiende a usted, confirme si ella está de acuerdo y se siente cómoda con esa decisión. Algunas niñas pueden tener reticencia a confiar en alguien que tenga conexión con su madre.
  • Pregúntele si le gustaría que usted estuviera presente durante el examen. Cualquiera que sea la decisión de su hija, permítale pasar algún tiempo a solas con el médico o enfermero practicante. Usted desea que su hija sea completamente honesta con el médico, que no le oculte ninguna información que pudiera tener vergüenza de comentar en su presencia. Además, el tiempo a solas le permitirá reconocer que el médico es una persona objetiva y llena de conocimientos con la que puede hablar en el futuro sobre cualquier problema que tenga.

Sus necesidades son importantes también: usted deberá confiar en que esa persona le esté dando a su hija información apropiada sobre las decisiones importantes de su vida.

Cómo encontrar un profesional de la salud que se ajuste a las necesidades de su familia

Una vez que tenga la opinión de su hija, utilice estas sugerencias para encontrar al médico que mejor se ajuste a las necesidades de su familia:

  • Obtenga referencias. Pida recomendaciones a su pediatra o médico familiar. Si usted tiene amigos cercanos que hayan llevado a su hija recientemente a su primer examen, pregúnteles si les gustó ese profesional de la salud. Si hay un hospital o práctica particular que usted prefiera, busque a un médico o enfermera practicante que estén asociados con esa institución.
  • Haga preguntas. Pregunte sobre las normas de confidencialidad del profesional de la salud. Esto puede afectar la apertura que tenga su hija durante el examen. La mayor parte de las oficinas no compartirán los detalles del examen con los padres, a menos que la paciente lo apruebe, o si el médico considera que la niña puede estar realizando una actividad potencialmente peligrosa. Además, los diferentes estados tienen reglas diferentes con respecto a la confidencialidad y la notificación a los padres sobre el uso de anticonceptivos.

Otras preguntas que usted puede desear hacer:

  • ¿Está usted certificado por la junta médica?
  • ¿Cuál es su manera de pensar en relación con el nivel de actividad sexual de un adolescente?
  • ¿Tiene usted experiencia con pacientes que vienen por vez primera y adolescentes?
  • ¿Examinará a mi hija un profesional de salud diferente cada vez que vaya a una consulta?
  • ¿Cuántas personas habrá en la sala de examen?

Comparta con su hija las respuestas a estas preguntas. Y no dude en entrevistar a varios profesionales de la salud antes de decidirse por la mejor opción.

Sobre el examen

Antes de la cita, trate de dar a su hija una idea de lo que ocurrirá en la sala de examen. La mayor parte de los exámenes ginecológicos incluyen ciertos procedimientos, aún cuando no todos ocurren en el mismo orden en todas las oficinas.

Es importante que su hija no solamente sepa lo que tiene que esperar, sino por qué lo va a hacer el médico, y cómo puede minimizar su sensación de incomodidad. Si es aplicable, y las dos se sienten cómodas con esta idea, considere permitir que su hija vea esos pasos de primera mano asistiendo a uno de sus propios exámenes.

La entrevista sobre el historial médico

Su hija deberá estar preparada para contestar preguntas que le haga el médico sobre su historial médico y reproductivo, incluyendo:

  • ¿Cuándo fue su último periodo?
  • ¿Es sexualmente activa? Si lo es, ¿está utilizando anticonceptivos?
  • ¿Está teniendo problemas con su periodo, tales como flujos o dolor?
  • ¿Piensa que está embarazada?

Como resultado de esta conversación, el médico decidirá cuáles pruebas realizar y cuáles temas discutir. Enfatice a su hija la importancia de contestar a estas preguntas con la verdad, aún cuando se sienta incómoda al hacerlo. Por ejemplo, el profesional de la salud puede ayudar a determinar, con base en el historial de la sexualidad de su hija, si tiene riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual (STD). Si lo tiene, el médico sabrá que tiene que hacer pruebas para detectarlas.

Estimule a su hija para que haga todas las preguntas que tenga, sin importar lo tontas o vergonzosas que puedan parecerle. Asegúrele que nada de lo que diga será algo que el médico o enfermero no hayan oído antes, y que no se lo dirán a nadie más. Recuérdele que esa información es confidencial.

El examen físico

Es muy probable que su hija haya tenido un examen físico anteriormente, así que la mayor parte del examen será territorio conocido para ella.

Uno de los trabajadores de atención de la salud, probablemente un asistente o un enfermero, y no el médico, será quien mida los signos vitales de su hija, incluyendo peso y presión arterial. El médico examinará su cabeza, cuello, pechos, corazón, pulmones y abdomen. Su hija puede tener también que proporcionar una muestra de orina. Este examen le dará al médico los antecedentes sobre la salud general de su hija y una base para hacer comparaciones con exámenes futuros.

El examen de los pechos

Aún cuando el cáncer de mama es muy raro en adolescentes, el examen de los pechos es de todas formas una parte importante de una visita al ginecólogo. Durante esta parte del examen, el médico o practicante hará un examen de los pechos para asegurarse de que su hija se esté desarrollando normalmente y para detectar bultos, quistes o problemas en los pechos. El médico le mostrará también a su hija cómo realizar un auto-examen de los pechos, lo que le ayudará a familiarizarse con la forma normal en que los pechos deben sentirse, y qué bultos son normales, y cuáles pueden indicar problemas potenciales.

El examen externo

Si no lo ha hecho ya, su hija se desvestirá y se pondrá la bata de examen. Su pelvis y caderas serán cubiertas con una sábana. Se acostará en la mesa con sus rodillas dobladas y abiertas. Para hacer que la posición sea más cómoda, pondrá los pies en estribos. En esta posición, el médico revisará su vulva (genitales externos).

El propósito de esta parte del examen es comprobar que no haya llagas, hinchazón o ningún otro problema con los genitales externos.

El examen interno

El médico colocará una mano en la parte exterior del abdomen de su hija y uno o dos dedos dentro de la vagina.

El médico utiliza las manos para sentir el tamaño y posición de los ovarios y el útero. El espéculo le permite al médico examinar visualmente las paredes de la vagina y la cérvix y realizar pruebas de control, tales como el Papanicolau o pruebas para enfermedades de transmisión sexual.

Informe a su hija que puede ser que sienta algo de presión, pero que esto no debería doler. Ella puede también disminuir su incomodidad respirando despacio y profundamente, y relajando el estómago y los músculos vaginales. Además, es muy probable que el médico haga esfuerzos para que ella se sienta más cómoda iniciando una conversación o teniendo carteles interesantes en la habitación para que ella pueda mirarlos.

El Papanicolau

Durante el examen interno, el médico o enfermero pueden tomar una muestra para el Papanicolau. Los ginecólogos recomiendan un Papanicolau cada 3 años después de la primera relación sexual, o antes de cumplir los 21 años (lo que ocurra primero).

En un Papanicolau, se raspan cuidadosamente algunas células de la cérvix utilizando una pequeña espátula de plástico o madera y una pequeña brocha. El espécimen es enviado a un laboratorio para verificar si hay cambios anormales en las células, o cáncer cérvico uterino.

El profesional médico puede recomendar la vacuna del virus del papiloma humano (VPH). Esta vacuna protege contra los más importantes tipos de VPH que pueden causar verrugas genitales y cáncer cérvico uterino. Aún si su hija recibe la vacuna VPH, deberá realizarse exámenes Papanicolau anuales para detectar formas de cáncer cérvico uterino para las que la vacuna no protege.

Pruebas de enfermedades de transmisión sexual (opcionales)

Las pruebas de enfermedades de transmisión sexual no están incluidas automáticamente en un examen ginecológico. Normalmente, un paciente tendrá síntomas o preocupaciones que sugieren que está en riesgo de tener una STD. El personal clínico puede obtener una muestra con un hisopo de algodón (igual que en el Papanicolau). El médico o enfermero practicante puede también ordenar muestras de sangre u orina para pruebas de STD.

La muestra es enviada a un laboratorio, en donde se analiza si hay una STD, como gonorrea o clamidia. Al hablar con su hija sobre si debería hacerse la prueba, es importante que ella sepa que el coito no es la única manera de adquirir estas infecciones.

El personal de la oficina le hará saber las diferentes opciones para obtener los resultados en forma confidencial. Por ejemplo, en lugar de llamar al paciente o enviar una carta con los resultados, algunas oficinas exigen que la paciente pase por ellos.

Una vez que su hija haya ido a su primer examen, estimúlela para que hable sobre la experiencia (hasta donde se sienta cómoda). Si le indica que el médico o enfermero la hicieron sentirse incómoda, discuta la posibilidad de encontrar otro. Una vez que inicia, su hija deberá continuar visitando al ginecólogo para ser examinada cada año, de forma que se mantenga informada y saludable.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD
Fecha de revisión: octubre de 2008

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