Perder a un ser querido: la historia de Molly

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(Dealing With Grief: Molly's Story)

Cuando pienso en la película de terror "El anillo" ("The Ring"), me acuerdo de lo que dijo una amiga mía, que explicaba por qué le dio tanto miedo la película: "No elige a los que son jóvenes o viejos, o a los que están enfermos o sanos, simplemente elige, al azar".

Así es como veo el cáncer. No tiene un plan predeterminado. No importa si eres viejo o joven.

Mi vida era perfecta. Estaba en una burbuja donde no podía entrar la infelicidad. Nadie había muerto; nadie estaba enfermo; todos éramos felices y disfrutábamos de la vida.

Entonces me enteré de que mi abuelo tenía cáncer.

A pesar de que intenté convencerme de que podía vivir, de que podía no morir, de algún modo sentí como si eso fuese una sentencia de muerte. Era joven aún, sólo tenía 63 años.

Luchó tanto… Cada vez que me parece que algo va mal en mi vida, como si las cosas nunca fueran a mejorar, me acuerdo de cuántos años vivió luchando contra una enfermedad terrible y difícil.

Cuando murió, lo hizo con todos sus amigos y sus familiares adultos reunidos a su alrededor en una fiesta, al modo de un funeral irlandés. Todos comieron y bebieron y celebraron la vida que había tenido el abuelo. Murió con dignidad y honor, rodeado de todos sus seres queridos.

La verdad es que no sé cómo pude sobrellevarlo. Nunca tuve que llorar sola. Mis amigos, mi familia y los profesores me dieron su amor y su apoyo. Me acordaba de que mi abuelo deseaba que celebrásemos su vida.

Por eso se me ocurrió la idea de Hives for Lives (Colmenas para la Vida), un negocio que creamos mi hermana y yo en el que todos los beneficios se donan a la Sociedad Americana del Cáncer [American Cancer Society, ACS]. Vendemos miel, panales, velas de cera de abeja y protector labial, todo procedente de nuestras colmenas de Virginia.

Empezamos modestamente hace 2 años, simplemente a partir de la idea. En el primer año donamos más de 2.000 dólares a la ACS. El año siguiente, un hombre de la asociación de apicultores de mis abuelos nos dejó en herencia su miel, y nuestro pequeño negoció creció.

Vendemos nuestros productos en ferias de artesanía, en casas encantadas, festivales vinícolas, escuelas y ¡a cualquiera que la compre! Mi tío la vende en California y mi abuela en Chicago. Hemos vendido miel en 13 estados, incluso en Puerto Rico.

La miel que curaEste año hemos donado más de 10.000 dólares a la ACS y deseamos aumentar esta cantidad el año que viene. Esperamos que nuestro negocio pueda ayudar a las personas que tienen cáncer a curarse o a mejorar su vida.

Yo siento que Hives for Lives es una manera de honrar a mi abuelo, por su amor, su vida y su fortaleza.

Como Hives for Lives me recuerda a mi abuelo cada día, siento que puedo seguir avanzando en la vida, que él siempre estará vivo en mi corazón y en mi memoria. Esto me ha ayudado a sobrellevar su muerte, porque siento que he podido honrar de verdad su deseo de celebrar su vida.

He inmortalizado su espíritu a través de este negocio y le rindo homenaje cada día. Él me enseñó a hacer las cosas de la mejor manera posible. Bueno, abuelo, esto es lo que estoy haciendo por ti.

Espero que esté sonriendo desde el cielo.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: enero de 2010

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