Trastornos de la articulación temporomandibular

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(TMJ Disorders)

Durante 3 años, Sally estuvo escuchando un chasquido cada vez que abría la boca. Como no le dolía, no se preocupó. Pero luego empezaron a dolerle los lados de la cara. También comenzó a tener fuertes dolores de cabeza y dificultades para masticar y abrir del todo la boca.

Cuando el dolor empeoró, Sally y sus padres hablaron con el médico de la familia. Este envío a Sally y a sus padres a un dentista especializado en problemas de la mandíbula. Tras examinar a Sally y hacerle algunas preguntas, le diagnosticó trastorno de la articulación temporomandibular.

¿Qué son los trastornos temporomandibulares?

Los trastornos temporomandibulares son problemas médicos que afectan a la articulación temporomandibular (ATM), que conecta la mandíbula con el cráneo. Estos trastornos pueden provocar dolor, dificultades para masticar y otros síntomas.

Puedes notar tus ATM colocando tus dedos justo delante de tus orejas y abriendo la boca. Lo que sientes son los extremos redondeados de tu mandíbula deslizándose en la cavidad articular de tu hueso temporal (la parte del cráneo que contiene el oído interno y el tímpano).

Los trastornos temporomandibulares pueden afectar a personas de cualquier edad. La mayoría de las personas que tienen este trastorno son mujeres jóvenes.

¿Cuáles son los signos y síntomas?

Hay muchos tipos distintos de trastornos temporomandibulares, por lo que está claro que también hay muchos síntomas diferentes. Algunos de los signos más comunes de los trastornos temporomandibulares son:

  • Dolor en los músculos faciales, articulaciones de la mandíbula y alrededor del oído. Algunas personas sienten también dolor en el cuello y los hombros, sobre todo cuando hablan, mastican o bostezan. A veces las personas con trastornos temporomandibulares tienen espasmos musculares.
  • Chasquidos, crujidos u otros sonidos al abrir o cerrar la boca. (Algunas personas escuchan estos sonidos pero no tienen ningún otro síntoma. En este caso, es posible que no tengan un trastorno de la articulación temporomandibular.)
  • Dificultades al masticar o morder.
  • Dolor de cabeza, mareos, dolor de oídos, pérdida de audición y pitidos en los oídos (acúfenos).
  • Dificultades para abrir la boca totalmente o para encajar la mandíbula. También es posible que la mandíbula se trabe al abrirla del todo o al cerrarla.

¿Qué provoca los trastornos temporomandibulares?

Con frecuencia, las causas que provocan un trastorno temporomandibular no están claras, pero hay muchos factores que pueden contribuir a crearlos.

Apretar las mandíbulas o hacer rechinar los dientes puede favorecer la aparición de un trastorno temporomandibular. Cuando la mandíbula se fuerza demasiado, el disco articular se desgasta o se desplaza. Hacer rechinar los dientes y apretarlos puede también cambiar la manera en que los dientes están alineados y afectar a los músculos que se utilizan para masticar. A veces las personas no son conscientes de cómo aprietan la mandíbula y los dientes; incluso pueden hacerlo cuando duermen.

El estrés puede influir en los síntomas del trastorno temporomandibular haciendo a las personas más propensas a apretar las mandíbulas, a hacer rechinar los dientes y tensar los músculos mandibulares.

Los trastornos temporomandibulares son también más comunes en personas con otros problemas dentales (como mala oclusión de la boca), problemas articulares (como artritis), problemas musculares o antecedentes de traumatismos en la mandíbula o la cara.

¿Cómo se diagnostican los trastornos de la ATM?

Si tienes síntomas de un trastorno temporomandibular, acude a tu dentista. Cuanto antes te diagnostiquen y traten el trastorno, mejor.

Tu dentista te hará preguntas y te examinará. Es posible que necesite hacerte pruebas de diagnóstico por imagen, como radiografías, tomografía axial computarizada (TAC) o resonancia magnética, para ver si tienes algún trastorno temporomandibular.

Tratamiento del trastorno temporomandibular

Si tienes un trastorno de la ATM, el dolor puede desaparecer por sí solo en unos días. Mientras tanto, intenta tomar alimentos blandos.

Evita hacer cosas que puedan agravar la ATM o los músculos faciales, como masticar chicle, apretar las mandíbulas, hacer rechinar los dientes o abrir la boca totalmente al bostezar. Puedes sentir alivio aplicando frío o calor a los lados de la cara.

Si el dolor es especialmente intenso o no desaparece por sí solo, acude al dentista sin demora.

Si la mandíbula se te queda trabada al abrirla o al cerrarla, acude al servicio de urgencias de un hospital. Los médicos te harán las manipulaciones necesarias en la mandíbula hasta que puedas abrirla o cerrarla. (A veces se da algún tipo de medicación para que la persona esté relejada durante el procedimiento.)

Algunos tratamientos pueden contribuir a mejorar los trastornos temporomandibulares. Por ejemplo, si el dolor está causado por apretar las mandíbulas o hacer rechinar los dientes, el dentista puede recomendar usar una férula o placa de descarga por la noche para contrarrestar esta tendencia.

En algunos casos, los médicos recetan medicamentos para ayudar a aliviar el dolor o para relajar los músculos. Y si hay algún problema con la oclusión de la boca que esté favoreciendo el trastorno temporomandibular, el dentista puede recomendar llevar aparatos u otro tipo de tratamiento dental para arreglar el problema.

En ocasiones, cuando los síntomas no responden a los tratamientos, puede ser necesaria la cirugía para reparar los tejidos dañados de la articulación. Pero la mayoría de las personas no necesitan cirugía para tratar los trastornos de la ATM.

¿Qué puedes hacer tú?

Si tienes un trastorno en la ATM puedes tomar un papel activo para mejorarlo practicando ejercicios respiratorios para reducir el estrés y haciendo mucho ejercicio. Además, intenta ser consciente de cuándo aprietas la mandíbula o haces que los dientes rechinen.

Te darás cuenta de que cuando sientes estrés, como, por ejemplo, cuando tienes un examen, aprietas las mandíbulas y los dientes. Sin embrago, muchas personas tensan la mandíbula sin que se sientan estresadas, como, por ejemplo, cuando se concentran mucho en una tarea o intentan superar sus límites mientras practican deportes o juegan. Hacerse consciente de estos hábitos es el primer paso para solucionarlos.

Tu dentista te dará más consejos para evitar los síntomas de los trastornos temporomandibulares.

Revisado por: Kenneth H. Hirsch, DDS
Fecha de revisión: junio de 2009

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