Tiña

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(Ringworm)

Si eres adolescente y contraes alguna infección en la piel, como la tiña o el pie de atleta, probablemente no te hará ninguna gracia. Si ya has padecido previamente alguna de esas infecciones, sabrás que pueden provocar síntomas bastante desagradables. La buena noticia es que la tiña, el nombre general que engloba todas esas infecciones cutáneas habituales, por lo general, tiene fácil tratamiento. Sigue leyendo para aprender más cosas sobre la tiña.

Aspectos fundamentales sobre la tiña

Tiña es el término médico que se utiliza para referirse a una serie de infecciones cutáneas relacionadas, como el pie de atleta (que afecta al pie), la tiña inguinal (que afecta a la zona de la ingle) y la tiña corporal (que afecta a brazos, piernas o pecho). Estas infecciones están provocadas por varios tipos de hongos similares al moho denominados dermatofitos que viven en el tejido muerto de la piel, el pelo y las uñas.

¿Qué es la tiña?

La tiña puede afectar no solo a la piel, sino también a las uñas y el cuero cabelludo.

Cuando afecta a la piel, suele empezar como un área o bultito rojizo y escamoso. La tiña suele picar mucho y es muy molesta. Con el tiempo, puede adquirir el aspecto de una serie de círculos o anillos concéntricos de bordes abultados, escamosos y que sobresalen sobre la superficie de la piel (la parte central suele ser más pálida). De todos modos, la tiña no siempre adopta esta forma anular.

Cuando la tiña afecta al pie recibe el nombre de “pie de atleta”, y la erupción, que se suele encontrar entre los dedos de los pies, aparece a parches rojos y escamosos. La tiña del cuero cabelludo puede empezar como una pequeña pupa parecida a una espinilla para acabar convirtiéndose en un área más extensa, irregular y escamosa. Puede provocar la caída del cabello en el área afectada, incluso a mechones. El área afectada también se puede inflamar, enrojecerse y volverse sensible o dolorosa al tacto.

La tiña de las uñas puede afectar a una o más uñas de manos o pies. Las uñas se vuelven más gruesas, blancas o amarillentas y quebradizas. De todos modos, este tipo de tiña no es nada frecuente antes de la pubertad.

¿Se puede prevenir?

Las principales fuentes de contagio de los hongos que provocan la tiña son otras personas. La tiña es contagiosa y se transmite fácilmente de una persona a otra, de modo que evita tocar las áreas de piel infectadas de otras personas. También se puede contraer a través del contacto con animales, como los gatos y los perros.

La tiña es difícil de prevenir porque los dermatofitos abundan bastante. Para protegerte, puedes llevar chanclas en las duchas de los vestuarios o en las piscinas públicas, así como lavar regularmente la ropa que utilizas para hacer deporte. Puesto que los hongos se depositan en la piel, es importante ducharse después de practicar deportes de contacto y lavarse las manos a menudo, sobre todo después de tocar animales domésticos.

Si te descubres un área rojiza y que te pica en la piel que podría ser tiña, llama al médico.

¿Cómo se trata?

Afortunadamente, la tiña es fácil de diagnosticar y de tratar. Por lo general, los médicos pueden diagnosticar la tiña a simple vista, a partir de su aspecto, pero a veces necesitan raspar una pequeña muestra de piel infectada, de aspecto escamoso, para determinar si contiene hongos.

Si tienes tiña, el médico te recetará un medicamento contra los hongos (denominado antimicótico o antifúngico). La tiña que afecta a la piel se suele tratar con crema o pomada de uso tópico (o externo) pero, cuando afecta al cuero cabelludo o a las uñas, los antimicóticos se deben administrar por vía oral (es decir, por boca). Tu médico te indicará cuál es el mejor tratamiento para tu caso concreto.

Revisado por: Patrice Hyde, MD
Fecha de la revisión: junio de 2009

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