Amigdalitis

(Tonsillitis)

La amigdalitis es una inflamación de las amígdalas, las masas de tejido carnoso que cuelgan a ambos lados de la parte posterior de la garganta, cuya función consiste en ayudar a luchar contra los gérmenes que entran en el cuerpo a través de la boca. En la amigdalitis, las amígdalas se engrosan o inflaman y adquieren un color rojizo, pudiéndose recubrir de una capa de secreciones amarillas, blancas o grises. Típicamente un niño con amigdalitis tiene dolor de garganta, fiebre, los ganglios linfáticos del cuello inflamados y problemas para respirar.

Cómo se trata la amigdalitis

El tratamiento médico de la amigdalitis depende de si está o no provocada por un virus o por bacterias del género estreptococo del grupo A. Los médicos a menudo son capaces de percibir la diferencia inspeccionando las amígdalas, y pueden detectar las bacterias señaladas con un rápido cultivo de las secreciones faríngeas.

Si la amigdalitis de su hijo es de origen viral, su organismo luchará contra la infección sin que sea necesario medicarlo. Si es de origen bacteriano, probablemente el pediatra le recetará un antibiótico. En tal caso, deberá asegurarse de que su hijo completa el ciclo de tratamiento para prevenir posibles complicaciones.

Si su hijo padece amigdalitis frecuentemente (más de cinco a siete veces en un período de 12 meses) o tiene infecciones recurrentes a lo largo de varios años, es posible que el pediatra considere la posibilidad de practicarle una amigdalectomía para extirparle las amígdalas.

Cómo cuidar de un niño con amigdalitis

Un niño con amigdalitis necesita reposo y alimentarse bien. Si su hijo encuentra tan doloroso el hecho de tragar que le resulta dificultoso comer, pruebe a darle líquidos y alimentos blandos, como caldos, sopas y purés nutritivos, batidos de leche, gelatinas, polos o helados.

Asegúrese de que su hijo se hidrata bien bebiendo abundante líquido y de que guarda reposo, y tómele la temperatura regularmente. Adminístrele un analgésico de venta sin receta médica, como el paracetamol o el ibuprofeno, para tratar el dolor de garganta.

Todos los tipos de amigdalitis son contagiosos. Esta infección se suele contagiar de una persona a otra mediante el contacto con las secreciones de la garganta y de la nariz infectadas. Asegúrese de mantener los vasos y cubiertos de su hijo enfermo separados de los del resto de la familia, y lávelos con agua caliente y jabón. Todos los miembros de la familia deberían lavarse las manos frecuentemente. Después de un brote de amigdalitis provocada por bacterias del género estreptococos, tire a la basura el cepillo de dientes de su hijo y sustitúyalo por otro nuevo.

Prevenir la amigdalitis

Para prevenir la amigdalitis, evite que su hijo se acerque a personas que estén afectadas por esta infección o que tengan dolor de garganta. Asegúrese de practicar unos buenos hábitos higiénicos, lavándose las manos a conciencia y frecuentemente, y enseñe a su hijo a hacer lo mismo.

Si le preocupa que su hijo pueda tener síntomas de amigdalitis, hable con el pediatra del niño.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de la revisión: noviembre de 2008
Revisado originalmente por: Steven P. Cook, MD

Kids Health

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