Deficiencia auditiva: los consejos de Kristin

(Hearing Impairment: Advice from Kristin)

Cuando Kristin tenía tan solo 18 meses, sus padres descubrieron que tenía sordera parcial en ambos oídos. Ahora Kristin ya es adulta; tiene 17 años y está en el primer año de universidad. Superó muchos obstáculos y tiene algunos consejos para los niños con deficiencia auditiva… y para los que quieren saber lo que es tener problemas para oír.

Sentirse diferente

La primera vez que noté que mi deficiencia auditiva me hacía diferente fue en el jardín de infancia. Tras asistir a una escuela para niños con deficiencias auditivas durante el preescolar, mis padres decidieron que debía ir a una escuela normal. Mi maestra era buena, pero yo era la única alumna que usaba audífonos y un sistema FM (un amplificador que colgaba de mi cuello como una radio portátil).

En un principio, lloraba cuando los demás niños me preguntaban acerca de mi problema auditivo. Mi mamá se dio cuenta de que me resultaba difícil explicar mi deficiencia y me dijo que no debería sentirme avergonzada o incómoda. Me explicó que los niños me hacían preguntas sólo porque no entendían mi problema auditivo o querían saber por qué a veces faltaba al colegio. No me iba de pinta; solía estar de médicos o en alguna operación.

Me han operado 15 veces en total, pero a medida que me hacía mayor, tenía cada vez menos problemas con los oídos. Además, ¡aprendí a comunicarme tan bien que uno de mis profesores de secundaria no notó que tenía problemas auditivos hasta el último día de clases! Ahora sólo uso un audífono y he aprendido a leer los labios (observar cómo se mueve la boca de una persona para comprender lo que dice).

Problemas y soluciones

He recorrido un largo camino para llegar adonde me encuentro hoy, pero lo logré. Y si tienes una deficiencia auditiva, quiero que sepas que tú también puedes. Estos son mis mejores consejos, ¡tanto para los niños con problemas auditivos como para aquéllos que no los tienen!

Problema: tratar de integrarte con los niños del colegio.

Mi consejo: ayuda a que los otros niños entiendan tus problemas auditivos y lo que estás pasando.

A menudo he comprobado que los niños tienen curiosidad por saber cómo funciona un audífono. Muchos de los niños de mi clase no han dejado pasar la posibilidad de probarse mi audífono. ¡Por supuesto que compartir el audífono (también llamado molde auricular) con un montón de gente no es lo mejor! Es un objeto personal, como el cepillo de dientes. Pero podrías pedir prestado, o comprar, un aparato especial que permite que las personas oigan lo que tú oyes con tu audífono. Si dejas que tus compañeros comprueben lo que hace un audífono, les estarás enseñando cosas acerca de los problemas auditivos.

Estas son algunas de las preguntas más frecuentes y cómo las contestaría yo:

¿Usas el audífono cuando te vas a la cama?
Por lo general, no, porque es incómodo. Cuando me lo saco, lo pongo en un desecante, que es un deshumidificador para secar el audífono. Sin embargo, a veces se me olvida y luego no lo encuentro. ¡Una mañana llegué tarde a mi trabajo de verano porque mi gato andaba jugando con el audífono y lo pateó escaleras abajo!

¿Puedes mojar el audífono?
Definitivamente, no. Un audífono es una inversión muy cara y el agua puede arruinarlo fácilmente. Trato por todos los medios de no mojar el mío. En la playa, a veces me quedo por la orilla y juego allí con las olas para que no me salpique el agua. Si quiero nadar, tengo que quitármelo.

¿Qué haces cuando practicas deportes?
En algunos partidos de voleibol del equipo de la universidad jugábamos en un gimnasio caluroso y mal ventilado, y transpiraba mucho. Cuando me lanzaba para darle al balón, el impulso hacía que el sudor de la frente se filtrara por el audífono y éste funcionara mal durante un tiempo. Si llovía durante los partidos de fútbol al aire libre, me ponía una cobertura de quita y pon para que el audífono se mantuviera seco.

Problema: que se burlen de ti.

Mi consejo: no rebajarse a su nivel y buscar la ayuda de un adulto.

Aunque trates de explicar tu problema, algunos niños no lo entenderán. Trata de que no te molesten sus burlas. Soy una persona sensible y para mí fue difícil. Decidí que no contestaría con comentarios negativos y que buscaría a un adulto para que me ayudara si la situación se me escapaba de las manos.

Problema: los niños que no tienen problemas auditivos, en ocasiones, no saben cómo tratar a alguien como yo, que sí los tiene.

Mi consejo: trata de comprender lo que está pasando la persona con deficiencia auditiva.

Si te resulta difícil entender lo que significa tener una deficiencia auditiva, quizá podrías ponerte un par de tapones para los oídos. Los venden en la farmacia y hay un tipo que se amolda a la forma del oído. Una vez que te los hayas colocado en los oídos, trata de comunicarte con tu familia y tus amigos durante varias horas. Quizá esto te ayude a ser más paciente y comprensivo con las personas que padecen deficiencias auditivas. Puede ser frustrante e incómodo cuando no comprendes a la primera lo que las personas dicen.

Pero tener un audífono tiene sus ventajas. Cuando tengo puestos los auriculares en un avión, sólo oigo la música, porque mi audífono tiene una función especial que bloquea el ruido de fondo, como el del motor o la conversación de la gente. También puedo usar esta función cuando hablo por teléfono con un amigo, de modo que sólo escucho la voz de esa persona.

Sin embargo, también puede haber algunas desventajas. Por ejemplo, cuando estoy en situaciones nuevas y conozco gente, tengo que explicar mi deficiencia auditiva. No quiero que interfiera o cause problemas. ¡Hasta he comprado un despertador que vibra bajo la almohada!; así no molesto a mi compañera de habitación en la universidad. Si uso un despertador común, necesito subir mucho el volumen. ¡Estoy segura de que mi compañera de habitación se alegrará de que no la despierte a las 7 de la mañana!

Creo que mi inusual despertador es genial. Me gusta ser algo diferente del resto porque sé que soy única a mi manera y mis amigos me aceptan por eso. Mi consejo para todos los niños es que sean ellos mismos. No pasa nada si no eres exactamente igual a los demás. De hecho, tu individualidad puede convertirte en alguien verdaderamente genial.

Revisado por: Robert C. O'Reilly, MD
Fecha de revisión: octubre del 2009

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