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El asma y escuela

(School and Asthma)

Tener asma puede ser bastante duro. Puede hacerte sentir diferente de tus amigos. Y tener que pensar en tus problemas respiratorios y que llevar siempre encima el medicamento "de rescate", o alivio inmediato, puede ser un verdadero tostón. También te puedes sentir solo porque te da la sensación de que tú eres el único que tiene un problema.

Pero hay muchos chicos y chicas de tu edad que padecen asma. Y, si controlas bien tu asma, reducirás las probabilidades de tener ataques muy fuertes y de tener que acudir a toda prisa a la enfermería de tu escuela, la consulta médica o un servicio de urgencias.

Responsabilízate

Tomarte los medicamentos que te ha recetado el médico -exactamente como te lo ha indicado él- es la mejor forma de controlar el asma. Con tu colaboración, tu médico elaborará y aplicará un plan de acción contra el asma teniendo en cuenta tu horario escolar y tus actividades escolares y extraescolares. Ese plan incluirá todos los medicamentos que debes tomar, cuándo y cómo los debes tomar, de qué desencadenantes de los síntomas asmáticos debes estar pendiente, cuáles son los primeros signos de una crisis asmática, qué debes hacer si tienes una y cuándo debes pedir atención médica de urgencia.

El plan también puede contener indicaciones sobre cuándo deberías utilizar un medidor de flujo espiratorio máximo y consejos sobre el asma y el ejercicio físico.

Tu médico te indicará cómo puedes conseguir que el plan de acción contra el asma funcione mejor, incluyendo qué puedes hacer para que el tratamiento en tu centro escolar sea lo más llevadero posible. Por ejemplo, tal vez puedas tomarte él medicamento "de control", en casa para que no te tengas que preocuparte de tomártelo cuando estés en la escuela. De todos modos, deberás llevar siempre encima el medicamento "de rescate", también en tu centro de estudios.

Puedes seguir estos pasos para mantener el asma a raya cuando estés en el centro de estudios:

Habla con tus profesores, entrenadores y amigos. Cuanta más gente sepa que tienes asma, más te podrán ayudar a controlarla. No hace falta que hagas una montaña del hecho de tener asma, pero, si le explicas a la gente lo que te ocurre, te podrán ayudar cuando necesites ayuda. Por ejemplo, tu profesor entenderá tu petición de cerrar las ventanas cuando los niveles de polen sean altos, y tu entrenador sabrá que no deberías correr al aire libre cuando haga mucho frío. Y, cuando se lo expliques a tus amigos, tal vez descubras que no estás tan solo como creías -millones de chicos y chicas padecen asma, y es probable que en tu misma clase haya otra persona con el mismo problema.

Asegúrate de que el centro de estudios dispone de una copia de tu plan de acción contra el asma. La secretaría y la enfermería de la escuela deberían tener copias de tu plan, así como el departamento de atletismo, en el caso de que practiques algún deporte. Tal vez te interese comentar el plan con tu entrenador o el responsable de enfermería.

Piensa en la mejor forma de seguir tu plan. En algunos centros de estudios está permitido que los alumnos lleven encima medicamentos, mientras que otros exigen guardarlos en el botiquín de la enfermería. El personal de enfermería o tu profesor pueden sugerirte formas de adaptar tu tratamiento a la rutina escolar. Por ejemplo, tal vez te puedan sugerir un buen momento y lugar para utilizar el medidor de flujo espiratorio máximo.

Esfuérzate al máximo en mantener los desencadenantes a raya. Tú no puedes controlar el ambiente escolar, de modo que en el centro de estudios puede resultarte difícil evitar los desencadenantes. Pero hay algunas cosas que sí puedes hacer. Si padeces asma inducido por el ejercicio, asegúrate de que puedes acceder al medicamento "de rescate"  antes y durante la clase de gimnasia. Si la tiza, el humo de tabaco, el polen o las esporas son un problema para ti, informa al respecto a tu maestro y al personal de la enfermería. La exposición a estas sustancias se puede reducir o, incluso, evitar. Y aprender a relajarte y a tomar control en situaciones estresantes te puede ayudar a evitar muchas crisis asmáticas. Saber cómo prevenir y controlar las crisis asmáticas puede evitarte muchos miedos y frustraciones que podrías sentir si tuvieras una crisis muy fuerte. Y prepararte bien para los exámenes y aprender técnicas de relajación te pueden ayudar a evitar las crisis relacionadas con la ansiedad ante los exámenes.

No des por sentado que no puedes hacer deporte. Nada menos que el 20% de los grandes atletas padecen asma, incluyendo profesionales que han ganado medallas de oro olímpicas. Por lo tanto, no hay ningún motivo para que dejes de hacer deporte, asistir a clases de gimnasia o practicar otro tipo de actividad física. De todos modos, deberás preguntarle a tu médico qué deportes puedes practicar y qué precauciones deberías adoptar, a fin de tenerlo todo controlado. He aquí algunos consejos:

  • Asegúrate de que tu profesor de gimnasia o entrenador sabe que tienes asma y qué es lo que la desencadena. Así te podrá ayudar a hacer algunos ajustes en tu programa de entrenamiento, como correr en un interior en vez de al aire libre cuando los niveles de polen o de esporas sean elevados.
  • Si necesitas hacer un descanso y/o medicarte mientras estás entrenando o jugando un partido, hazlo. Tus compañeros de equipo preferirán mil veces que te recuperes y luego puedas rendir al 100% a que tengas una crisis.
  • No te sepa mal tener que saltarte o interrumpir un entrenamiento. Si empiezas a tener síntomas (aunque se trate tan sólo de un catarro común), no hagas ejercicio hasta que te encuentres mejor. Eso no es ser "un blandengue" - es saber controlar el asma.

Estate siempre preparado para una posible crisis asmática

Si sigues el plan de acción contra el asma al pie de la letra, no deberías tener crisis asmáticas muy a menudo. De todos modos, es muy probable que no puedas evitar todas y cada una de las crisis. Eso significa que siempre deberías estar preparado para tener una, especialmente cuando estés en el centro de estudios. Fíjate en cómo te encuentras cuando se avecina una crisis - ¿tienes opresión de pecho?, ¿te sientes cansado?, ¿tienes tos a pasar de no estar acatarrado?, ¿tienes respiración sibilante? (es decir, haces "pitos" al respirar).Si tienes un medidor de flujo espiratorio máximo, ése podría ser un buen momento para usarlo (de nuevo, una rápida visita a la enfermería o a los vestuarios puede facilitarte las cosas).

Cuando notes los primeros síntomas de una crisis, sigue tu plan de acción contra el asma. Esto significa que siempre deberías poder acceder a tu inhalador -independientemente de que lo lleves en la mochila o de que esté en el botiquín de la enfermería - y utilizarlo siempre que lo necesites. Informa a la gente que está a tu alrededor sobre lo que te está ocurriendo. No ignores el ataque ni esperes que se te pase solo. Asume el control y pronto podrás respirar con mayor facilidad.

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD
Fecha de la revisión: octubre de 2010

Kids Health

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