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Hemorragias nasales

(Nosebleeds)

Una tarde, mientras estás sentado en clase de ciencias naturales, notas que te empieza a moquear la nariz. Mientras te preguntas si te estarás acatarrando, te suenas, observas el pañuelo de papel y te quedas de piedra al comprobar que ¡es sangre! Te está sangrando la nariz y, si eres como la mayoría de los chicos y chicas de tu edad, es posible que te dé algo de vergüenza. Preferirías que no se enterara nadie y es posible que también te asustes un poco.

A pesar de que las hemorragias nasales suelen ser inocuas y son fáciles de controlar, puede darte la impresión de que ¡estás perdiendo litros de sangre por la nariz! Intenta no preocuparte; casi siempre, las hemorragias nasales son fáciles de cortar.

Cortar el chorro

Prueba estos sencillos consejos para cortar la hemorragia nasal:

  • Utiliza pañuelos de papel o un paño húmedo para recoger la sangre.
  • Siéntate o ponte de pie para mantener la cabeza más alta que el corazón.
  • Inclina la cabeza hacia delante y pellízcate la parte blanda de la nariz, es decir, ambas ventanas nasales a la vez justo debajo del hueso central (o tabique) de la nariz. El hecho de aplicar presión ayuda a cortar la hemorragia y generalmente la nariz deja de sangrar cuando se ejerce una presión constante durante 10 minutos; no obstante, no se te ocurra ir comprobando si se te ha cortado la hemorragia de tanto en tanto.

Si te sangra la nariz, no te suenes. Si lo haces, podrías aumentar la hemorragia. Tampoco inclines la cabeza hacia atrás. Esta práctica habitual haría que la sangre te bajara por la garganta. Y además podría hacerte toser o atragantarte y, si tragaras sangre, podrías vomitarla.

Si has probado los pasos que acabamos de describir dos veces seguidas pero la nariz te sigue sangrando tras el segundo intento, deberías ir a la enfermería de tu colegio o instituto o bien al médico.

Una vez cortada la hemorragia, no levantes objetos pesados, realices otras actividades que requieran esfuerzo ni te suenes durante las próximas 24 horas.

Ahora que ya sabes cómo cortar la hemorragia, veamos qué es una hemorragia nasal y qué puede provocarla.

Distintos tipos de hemorragias nasales

El tipo más habitual de hemorragia nasal es la hemorragia nasal anterior, que se produce en la parte delantera de la nariz. Los capilares, unos vasos sanguíneos diminutos que recubren el interior de la nariz, se pueden romper y empezar a sangrar, provocando este tipo de hemorragias.

Otro tipo de hemorragia nasal es la hemorragia nasal posterior, que se produce en la parte trasera o más profunda de la nariz. En este tipo de hemorragias, la sangre baja por la parte posterior de la garganta incluso aunque la persona esté sentada o de pie. Es muy raro que los adolescentes tengan este tipo de hemorragias, que ocurren más a menudo en personas mayores, personas con hipertensión (tensión arterial alta) y personas que se han lesionado la cara o la nariz.

Causas y remedios

La principal causa de una hemorragia nasal anterior es el aire seco. Un clima seco o una calefacción demasiado alta pueden irritar y resecar las membranas nasales, formándose costras, que pueden producir picor y sangrar cuando se rascan o manipulan. Los catarros también pueden irritar las mucosas que recubren la superficie interna de la nariz. Las hemorragias se pueden producir tras sonarse de forma repetida. La combinación de un catarro con el aire seco hibernal es una fórmula perfecta para que se produzcan hemorragias nasales.

Las alergias también pueden dar problemas y es posible tu médico te recete medicamentos, como los antihistamínicos o los descongestivos, para controlar el picor de nariz, el moqueo o la nariz tapada. Estos fármacos también te pueden resecar las membranas nasales y contribuir a que te sangre la nariz.

Una herida o golpe en la nariz también pueden provocar hemorragias nasales, aunque estos casos tampoco suelen ser motivo de alarma. Si alguna vez te lesionas la cara y te haces una herida en la nariz, sigue los pasos indicados previamente para cortar la hemorragia. Si no logras cortarla al cabo de 10 minutos o te preocupan otras heridas faciales, busca a un profesional de la medicina inmediatamente.

Las hemorragias nasales en muy pocas ocasiones son motivo de alarma, pero las hemorragias frecuentes pueden indicar un problema más grave. Si te sangra la nariz más de una vez por semana, deberías ir al médico. La mayoría de los casos de hemorragias nasales frecuentes son fáciles de tratar. A veces los capilares del interior de la nariz se irritan demasiado y no cicatrizan bien. Esto ocurre más a menudo en los adolescentes que padecen alergias crónicas y/o que se acatarran con frecuencia. Si tienes este problema, lo más probable es que tu médico pueda darte una solución.

Si tu médico descarta una infección de senos nasales, las alergias y la irritación de vasos sanguíneos, es posible que te mande otras pruebas para averiguar por qué te sangra tan a menudo la nariz. En contadas ocasiones, la causa de las hemorragias nasales frecuentes es un trastorno hemorrágico o unos vasos sanguíneos de formación anómala.

La cocaína (u otras drogas que se aspiran o inhalan por la nariz) también puede provocar hemorragias nasales. Si sospechas que un amigo tuyo consume cocaína, intenta hablar con él al respecto y pide ayuda a un adulto de confianza.

Prevenir las hemorragias nasales

  • Siempre que te suenes la nariz (sobre todo si estás acatarrado), hazlo con suavidad y utiliza un pañuelo de papel suave. No te suenes con demasiada fuerza ni te metas los dedos dentro de la nariz.
  • Es posible que el médico te recomiende un humidificador para humedecer el aire seco de interior. También puedes evitar que las vías nasales se te resequen o irriten durante los meses de invierno utilizando algún lubricante, como una pomada antibiótica, antes de acostarte por la noche. Aplica una porción del tamaño de un guisante en un bastoncillo de algodón (o hisopo), introdúcelo con suavidad dentro de cada ventana nasal y frótate el interior de la nariz, sobre todo la parte central (denominada tabique nasal). Algunos médicos recetan gotas de solución salina (agua salada) con la misma finalidad.
  • Cuando practiques deportes en los que es fácil lesionarse la nariz, lleva un equipo protector o de seguridad adecuado.

Tener una hemorragia nasal de vez en cuando puede preocupar un poco, pero no hace falta que cunda el pánico: ¡ahora ya sabes qué tienes que hacer!

Revisado por: Kate M. Cronan, MD
Fecha de la revisión: enero de 2011

Kids Health

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