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La boca y los dientes

(Mouth and Teeth)

Sobre la boca y los dientes

Probablemente, lo primero que se te ocurre cuando piensas en la boca es comer ¡o besar! Pero tu boca hace mucho más que ser la entrada de la comida o besuquear a tu amorcito.

¿Qué sería de nosotros sin ellos?

La boca y los dientes forman tu sonrisa, que a menudo es lo primero que percibe la gente cuando te mira. Además, la boca es fundamental para hablar: la lengua (que también nos permite saborear los alimentos) nos permite formar las palabras con la ayuda de los labios y los dientes. La lengua fricciona o golpea los dientes para producir ciertos sonidos; el sonido z, por ejemplo, se produce cuando la lengua roza la hilera superior de dientes. Si una persona cecea, significa que su lengua toca los dientes en vez de apoyarse directamente tras ellos al pronunciar palabras con el sonido s.

Sin los dientes, sólo podríamos seguir una dieta líquida o de alimentos blandos o triturados. Las partes más duras del cuerpo, los dientes, son necesarias para la masticación, el proceso por el cual desgarramos, cortamos y molemos los alimentos preparándolos para la deglución. La masticación permite que las enzimas y lubricantes que se segregan en la boca faciliten la digestión, o descomposición de los alimentos. Esto convierte a la boca en uno de los primeros pasos en el proceso digestivo. Sigue leyendo para descubrir de qué manera cada aspecto de la boca y de los dientes desempeña un papel importante en nuestra vida cotidiana.

Anatomía básica de la boca y de los dientes

El interior de la boca está cubierto de mucosas. Del mismo modo que la piel recubre y protege el exterior del cuerpo, las mucosas recubren y protegen su interior. Las mucosas producen moco, lo que las mantiene húmedas.

La parte superior de la boca, cubierta por una membrana, se conoce como paladar. La parte delantera consiste en una porción ósea denominada paladar duro y la parte posterior carnosa se conoce como paladar blando. El paladar duro separa la boca de la nariz, que está ubicada justo encima. El paladar blando forma una especie de cortina entre la boca y la garganta (o faringe) en la parte posterior de la boca. El paladar blando contiene la úvula, la parte carnosa que cuelga en el fondo de la boca. Las amígdalas están ubicadas a ambos lado de la úvula y parecen pilares gemelos que sostienen la abertura de la faringe.

Un haz de músculos se extiende desde la base de la boca para formar la lengua. La superficie superior de la lengua está cubierta de diminutas protuberancias denominadas papilas, que nos permiten captar los sabores. En la lengua, hay cuatro tipos de papilas gustativas: las que pueden detectar los sabores dulces, salados, agrios y amargos.

Tres pares de glándulas salivales, ubicadas en las paredes y la base de la boca, segregan saliva, que contiene una enzima digestiva denominada amilasa, encargada de iniciar la descomposición de los hidratos de carbono incluso antes que los alimentos entren en el estómago.

Los labios están cubiertos de piel por la parte exterior y de mucosas resbaladizas en el interior de la boca. El principal músculo del labio, denominado orbicular, permite mover libremente los labios. La coloración rojiza de los labios proviene de los vasos sanguíneos subyacentes y por este motivo los labios sangran tan fácilmente cuando se lesionan. La parte interna de los labios está conectada a las encías.

Todo sobre los dientes

Los distintos tipos de dientes son:

  • Los incisivos son los dientes cuadrados y de bordes afilados ubicados en la parte anterior y central de la boca. Hay cuatro en la parte inferior y cuatro en la superior.
  • A ambos lados de los incisivos están los largos y afilados caninos, dos arriba y dos abajo. Los caninos superiores a veces son llamados colmillos.
  • Detrás de los caninos, se encuentran los premolares o bicúspides. Hay dos grupos, o un total de cuatro premolares, en cada maxilar: dos detrás de cada canino.
  • Los molares, situados detrás de los premolares, tienen puntas y surcos. Hay 12 molares en la boca de un adulto: tres en cada maxilar, denominados primeros, segundos y terceros molares. Los terceros molares se denominan muelas del juicio. Se llaman así porque, como son los últimos dientes en salir, se desarrollan cuando una persona se está volviendo adulta y, supuestamente, tiene más sentido común. En la actualidad, las muelas del juicio no son fundamentales, pero algunas personas consideran que evolucionaron hace miles de años, cuando la dieta humana consistía, fundamentalmente, en alimentos crudos que requerían mayor fuerza masticatoria. Pero, puesto que las muelas del juicio pueden desplazar o bloquear la salida de otros dientes y/o provocar problemas como el dolor o las infecciones, es posible que el dentista necesite extraerlas. Esto suele ocurrir durante la adolescencia.

Cada diente está formado por cuatro tipos de tejido: pulpa, dentina, esmalte y cemento dental. La pulpa es la porción más interna o profunda del diente. A diferencia de las partes externas del diente, la pulpa es blanda. Consiste en tejido conjuntivo, nervios y vasos sanguíneos, que nutren el diente. La pulpa tiene dos partes: la cámara de la pulpa, donde reside la corona (o parte superior del diente), y el conducto radicular, que es la base del diente y se encuentra debajo de las encías. Los vasos sanguíneos y los nervios penetran en la raíz a través de un pequeño orificio ubicado justo en la base del diente y se extienden a través del conducto hasta la cámara de la pulpa.

La dentina rodea la pulpa. Es una sustancia amarilla y dura que constituye la mayor parte del diente. Es la dentina la que confiere a los dientes su coloración ligeramente amarillenta.

Tanto la dentina como la pulpa cubren todo el diente de corona a raíz. Pero la capa más superficial del diente es diferente, dependiendo de que esté debajo o encima de la encía. El esmalte, el tejido más duro del cuerpo, cubre la corona. Por debajo del nivel de las encías, una capa ósea de cemento dental cubre el exterior de la raíz y sostiene a los dientes en su sitio dentro del hueso mandibular. El cemento dental es duro como el hueso pero no tan duro como el esmalte, que permite que el diente soporte la presión de la masticación y lo protege de las bacterias nocivas y de los cambios de temperatura de los alimentos fríos y calientes.

Desarrollo normal de la boca y los dientes

Los humanos somos difiodontes, lo que significa que desarrollamos dos juegos de dientes. El primer juego de dientes, los dientes temporales, también recibe los nombres de dientes deciduos, de leche o primarios. Estos dientes empiezan a desarrollarse antes del nacimiento, comienzan a empujar desde las encías entre los seis meses y el primer año (este proceso se denomina dentición) y suelen empezar a caerse cuando el niño tiene aproximadamente seis años. Son sustituidos por un juego de 32 dientes permanentes, también denominado dientes secundarios o del adulto.

Aunque los dientes no son visibles al nacer, tanto los dientes de leche como los permanentes se están formando bajo las encías. Cuando el niño cumple tres años, tiene un juego de 20 dientes de leche, 10 en el maxilar inferior y 10 en el superior. Cada maxilar tiene cuatro incisivos, dos caninos y cuatro molares.

Los dientes de leche ayudan a los permanentes a brotar en sus posiciones normales; la mayoría de los dientes permanentes se forman justo debajo de las raíces de los dientes de leche que se encuentran sobre ellos. Cuando un diente de leche se está preparando para caer, su raíz empieza a disolverse. Esa raíz se habrá disuelto por completo cuando el diente permanente que hay debajo esté listo para brotar.

La etapa durante la cual se desarrollan los dientes permanentes se alarga aproximadamente 15 años, conforme la mandíbula va creciendo hasta alcanzar la forma adulta. Entre los seis y los nueve años, empiezan a brotar los incisivos y los primeros molares. Entre los 10 y los 12 años, brotan los primeros y los segundos premolares, así como los caninos. Entre los 11 y los 13 años brotan los segundos molares.

Las muelas del juicio (los terceros molares) aparecen entre los 17 y los 21 años. A veces no hay sitio en la boca de una persona para que salgan todos los dientes permanentes. Si esto ocurre, las muelas del juicio podrían quedar retenidas o impactadas, debiéndose extraer. El apiñamiento dental (o falta de espacio en la mandíbula para que broten todos los dientes) es uno de los motivos de que la gente deba utilizar aparatos de ortodoncia durante la adolescencia.

¿Cuáles son las funciones de la boca y los dientes?

La boca y los dientes desempeñan un papel importante en la digestión de los alimentos. Los alimentos se desgarran, trituran y humedecen en la boca. Cada tipo de diente cumple una función diferente en el proceso de masticación. Los incisivos cortan los alimentos cuando los muerden. Los caninos, más largos y afilados, los desgarran. Los premolares los trituran y muelen. Los molares, con sus puntas y surcos, se encargan de la trituración más enérgica. Mientras tanto, la lengua ayuda a empujar la comida contra los dientes.

Durante la masticación, las glándulas salivales segregan saliva, que humedece los alimentos y ayuda a descomponerlos aún más. Aparte de contener enzimas digestivas, la saliva facilita la masticación y la deglución (sobre todo de los alimentos secos).

Cuando se han transformado los alimentos en una masa blanda y húmeda, ésta se empuja hacia la faringe, ubicada a en la parte posterior de la boca, y se deglute. Cuando tragamos, el paladar blando cierra el paso a los conductos nasales para impedir que la comida entre en la nariz desde la garganta.

Cosas que pueden ir mal en la boca

El adecuado cuidado dental es fundamental para tener una buena salud oral. Este cuidado incluye seguir una dieta saludable, cepillarse los dientes y limpiárselos con hilo dental después de las comidas y realizar revisiones dentales periódicas.

Entre las enfermedades y afecciones más frecuentes de la boca, se incluyen las siguientes.

  • Estomatitis aftosa (aftas en la foca). Las aftas son una forma habitual de úlceras orales que abunda más en las chicas que en los chicos. Aunque su causa no se comprende completamente, las heridas en la boca, el estrés, las deficiencias dietéticas, los cambios hormonales (como los del ciclo menstrual) y las alergias alimentarias las pueden desencadenar. Suelen aparecen en la cara interna de mejillas o labios, debajo de la lengua, en el paladar blando o en la base de las encías, y empiezan con una sensación de ardor u hormigueo, seguida de una llaga dolorosa denominada úlcera. El dolor remite en un plazo de siete a 10 días y la curación completa suele ocurrir al cabo de una a tres semanas.
  • El labio leporino y la fisura palatina son defectos de nacimiento en que los tejidos de la boca y/o del labio no se forman adecuadamente mientras el feto se desarrolla en el útero. Los niños que nacen con labio leporino o fisura palatina pueden tener que someterse a cirugía reconstructiva durante la lactancia –y a veces más adelante- para reparar estas anomalías. Esta cirugía puede prevenir o atenuar la gravedad de ulteriores trastornos del habla.
  • La estomatitis enteroviral es un tipo de infección bastante común. Las personas que sufren esta afección tienen pequeñas úlceras dolorosas dentro de la boca que pueden reducirles las ganas de comer y beber, exponiéndolos al riesgo de deshidratación.
  • Estomatitis herpética (herpes oral). El herpes oral provoca dolorosas vesículas en racimos en el interior de la boca o en los labios. Las personas pueden contraer esta infección cuando tienen contacto directo (¡como besarse!) con personas afectadas por el virus del herpes simplex.
  • Enfermedad periodontal. La enfermedad periodontal afecta a las encías y los tejidos que sostienen los dientes. La gingivitis, una inflamación de las encías caracterizada por enrojecimiento, hinchazón y a veces sangrado, es una forma habitual de enfermedad periodontal. Suele estar provocada por la acumulación de sarro (una película dura de partículas de alimentos y bacterias que se acumula en los dientes). La gingivitis es casi siempre el resultado de un cepillado y una limpieza con hilo dental inadecuados. Cuando la gingivitis no se trata, puede desembocar en una periodontitis, un trastorno que las encías se aflojan alrededor de los dientes y se forman acumulaciones de bacterias y de pus, en ocasiones dañando al hueso de sostén y provocando pérdida de dientes.

Cosas que pueden ir mal en los dientes

El adecuado cuidado dental es fundamental para tener una buena salud oral. Este cuidado incluye seguir una dieta saludable, cepillarse los dientes y limpiárselos con hilo dental después de las comidas y realizar revisiones dentales periódicas.

Entre las enfermedades y afecciones más frecuentes de los dientes, se incluyen las siguientes.

  • Caries y deterioro dental. Cuando se permite que las bacterias y las partículas de los alimentos se adhieran a los dientes, se forma la placa dental. Las bacterias digieren los hidratos de carbono de los alimentos y producen ácido, que disuelve el esmalte del diente y provoca caries. Si la caries no se trata, el proceso de deterioro avanza, pudiendo afectar a la dentina. Sin el tratamiento adecuado, pueden desarrollarse graves infecciones. Las formas más comunes de tratar las caries y otros problemas más graves de deterioro dental son: el rellenado de la caries; el tratamiento del conducto radicular, que incluye la extracción de la pulpa del diente y la sustitución de la corona por una funda que se asemeja a un diente de metal, porcelana o plástico; y la extracción o sustitución del diente. Para evitar las caries, adquiere buenos hábitos de cuidado dental, incluyendo unas técnicas adecuadas para cepillarte los dientes.
  • La maloclusión es la incapacidad de los dientes del maxilar superior e inferior de encajar correctamente al morder. Los tipos de maloclusión incluyen la sobremordida, la submordida y el apiñamiento dental. La mayoría de los casos puede corregirse con aparatos de ortodoncia. Estos son unos soportes metálicos o de cerámica transparente adheridos a las partes delanteras de los dientes. Los alambres que conectan los soportes se ajustan periódicamente para forzar a los dientes a desplazarse a la posición correcta.
  • Muelas del juicio retenidas. En muchas personas, las muelas de juicio no pueden brotar normalmente de modo que quedan retenidas bajo el nivel de la mandíbula o no crecen correctamente. Los dentistas los llaman dientes retenidos o impactados. Las muelas del juicio suelen impactarse porque la mandíbula no es lo suficientemente grande para acomodar a todos los dientes que están creciendo en su interior, produciéndose apiñamiento dental. Los dientes retenidos pueden dañar a otros dientes y/o provocar dolor e infecciones. Los dentistas pueden comprobar si una persona tiene muelas de juicio impactadas haciéndole radiografías dentales. Si la radiografía indica que hay posibilidades de que los dientes retenidos provoquen problemas, es probable que el dentista recomiende extraerlos.

Revisado por: Kenneth H. Hirsch, DDS
Fecha de revisión: junio de 2009

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