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Cuándo los niños tienen dolor de cabeza

(Headaches)

Independientemente de que sea pulsátil y martilleante o sordo y tan sólo molesto, el dolor de cabeza no es ninguna golosina para un niño. Muchas veces los dolores de cabeza son de breve duración y están provocados por causas simples –como la falta de sueño, haber jugado a pleno sol durante demasiado rato o haberse dado un golpe en la cabeza. Pero a veces los dolores de cabeza duran más o van acompañados de otros síntomas.

El dolor de cabeza puede tener un amplio abanico de causas y muchos grados distintos de gravedad. Es importante saber distinguir cuándo un dolor de cabeza no es más que una molestia pasajera y cuándo puede ser algo más y requiere tratamiento médico.

¿Qué es el dolor de cabeza?

La mayoría de los dolores de cabeza tienen su origen fuera del cráneo, en los nervios, los vasos sanguíneos y los músculos que recubren la cabeza y el cuello. Los músculos o vasos sanguíneos se pueden inflamar o pueden experimentar otros cambios que estimulan o ejercen presión sobre los nervios circundantes. Estos nervios envían un bombardeo de mensajes de dolor al cerebro, lo que provoca el dolor de cabeza.

¿Qué provoca el dolor de cabeza?

Por lo general, los niños tienen el mismo tipo de dolores de cabeza que los adultos. Y el dolor de cabeza suele ser hereditario, de modo que, si usted o su pareja padece de este tipo de dolor, es posible que su hijo también lo desarrolle.

Algunos de los muchos posibles desencadenantes del dolor de cabeza son:

  • ciertos medicamentos (el dolor de cabeza es uno de los posibles efectos secundarios de algunos medicamentos)
  • falta de sueño o un cambio repentino en los hábitos de sueño
  • saltarse comidas
  • deshidratarse
  • estar bajo mucho estrés
  • hacerse una lesión menor en la cabeza
  • utilizar el ordenador (computadora) o ver la televisión durante mucho tiempo seguido
  • la menstruación
  • cambios hormonales
  • hacer un viaje largo en coche o autobús
  • escuchar música a un volumen muy alto
  • fumar
  • oler sustancias fuertes como perfumes, humos, gases o vapores despedidos por sustancias irritantes, un coche nuevo o una moqueta nueva
  • ingerir demasiada cafeína (en refrescos, café, té y/o chocolate)
  • consumir determinados alimentos (como alcohol, queso, pizza, chocolate, helados, alimentos grasos o fritos, embutidos, perritos calientes, yogur, aspartamo o cualquier alimento que contenga glutamato monosódico.)

En algunos casos, el dolor de cabeza está provocado por determinadas infecciones, como:

Pero la mayoría de los dolores de cabeza no son el indicador o el síntoma de nada grave. Sólo el 10% de los dolores de cabeza están provocados por otros trastornos médicos, como las infecciones u otras enfermedades graves.

¿Cuáles son los tipos de dolores de cabeza más frecuentes?

Dos de los tipos de dolores de cabeza más frecuentes en la población infantil son la cefalea tensional yla migraña.

Cefalea tensional

Poco frecuente en los niños, la cefalea tensional (también conocida como cefalea por contracción muscular) está provocada por la tensión existente en los músculos del cuello y la cabeza, que puede deberse a diversos factores estresantes tanto de tipo psicológico como físico. El dolor se suele describir como:

  • una presión constante alrededor de las partes frontal, superior y laterales de la cabeza, casi como si se tuviera una cinta de goma apretada alrededor de la cabeza
  • constrictor
  • sordo
  • molesto

Una de las principales diferencias existentes entre las cefaleas de tensión y las migrañas es que las cefaleas tensiónales típicamente no van acompañadas de náuseas o vómitos, y generalmente no empeoran con la actividad física, lo que sí suele ocurrir con las migrañas.

Migrañas

Aproximadamente el 5% de los niños en edad escolar y hasta el 10% de los adolescentes padecen migrañas, dolores de cabeza recurrentes que van acompañados de otros síntomas. A menudo desencadenados por factores como el estrés, la falta de sueño y determinados alimentos y bebidas, las migrañas pueden cursar con los siguientes síntomas:

  • dolor pulsátil y martilleante en uno o ambos lados de la cabeza
  • mareo
  • molestias estomacales
  • náuseas y/o vómitos
  • ver puntos negros o halos
  • sensibilidad a la luz, al ruido y a los olores fuertes

La mayoría de las migrañas duran entre 30 minutos y 6 horas, aunque algunas pueden durar tanto como un par de días.

Algunas personas, cuando tiene migraña:

  • Simplemente no se encuentran bien. La luz, algunos olores o sonidos les pueden molestar o hacerles encontrarse peor. A veces, si intentan continuar con sus actividades habituales después de que empiece la migraña, pueden tener náuseas y vómitos. A menudo el dolor se inicia en un lado de la cabeza. La actividad física puede empeorar el dolor.
  • Los episodios migrañosos van precedidos de auras, una especia de aviso de que se está a punto de desarrollar una migraña (generalmente de 10 a 30 minutos antes de que aparezca la migraña). Es posible que el aura sólo afecte a un ojo. Los síntomas más frecuentes del aura incluyen: visión borrosa, ver puntos negros, líneas quebradas o luces centelleantes, u oler determinados olores.
  • Tienen la premonición de que van a padecer migraña de horas a días antes de padecerla. Esto es ligeramente distinto al aura y se puede asociar a antojos de diversos alimentos, sed, irritabilidad o la sensación de tener una gran energía.
  • Presentan debilidad muscular, pierden el sentido de la coordinación, tropiezan o incluso tienen dificultades para hablar, bien antes o bien durante el episodio de migraña.

Lamentablemente, los padres de lactantes de meses o de niños de corta edad probablemente no podrán saber si su pequeño padece de migraña porque los niños muy pequeños y los bebés no saben explicar ni detallar lo que les duele. Cuando a un niño pequeño o a un bebé le duele la cabeza puede parecer inquieto y/o ponerse pálido.

Hay variantes de la migraña que se cree que sólo se dan en niños y que son precursores de las migrañas más propias de la edad adulta. Éstas incluyen los vértigos paroxísticos y los vómitos cíclicos.

Los vértigos paroxísticos se describen como una sensación de tambaleo y/o de que te da vueltas o se te va la cabeza que aparece de repente y desaparece en cuestión de minutos. Los niños que los experimentan pueden parecer asustados o inestables momentáneamente, o como si tuvieran dificultades para andar. Estos vértigos típicamente desaparecen en torno a los 5 años de edad.

Los vómitos cíclicos también se dan en niños pequeños y consisten en episodios recurrentes de vómitos. Los episodios pueden durar horas o días y no se asocian a dolor de cabeza o ningún otro síntoma. Este tipo de vómitos a menudo desaparece aproximadamente cuando los niños entran en la adolescencia.

¿Cuándo debería llamar al pediatra?

Cuando un niño tiene un fuerte dolor de cabeza es comprensible que sus padres se preocupen. De todos modos, tranquiliza saber que sólo en contadas ocasiones el dolor de cabeza es un síntoma de algo grave. No obstante, usted debería llevar a su hijo al pediatra si tiene dolores de cabeza inexplicables o recurrentes durante un período de tiempo breve o con regularidad.

Llame al pediatra si el dolor de cabeza que tiene su hijo:

  • ocurre una vez al mes o con mayor asiduidad
  • no remite fácilmente
  • es particularmente fuerte.

Otro factor a considerar es si el niño presenta otros síntomas aparte del dolor de cabeza. Si su hijo se encuentra perfectamente bien entre los episodios de dolor de cabeza, no hay demasiado motivo para preocuparse. Pero, en caso contrario, habrá mayor motivo para hacerlo –los síntomas que acompañan al dolor de cabeza pueden ayudar al pediatra a identificar qué puede estarlo provocando.

A parte de las náuseas, que son habituales en la migraña y la cefalea tensional, el dolor de cabeza puede ir acompañado de otros síntomas. Usted debería llamar al pediatra de su hijo si éste presenta cualquiera de los siguientes síntomas asociados al dolor de cabeza:

  • disminución del nivel de alerta
  • vómitos
  • dolor de cabeza al despertarse o que despierta al niño
  • dolor de cabeza consecuente a una lesión en la cabeza o pérdida de conciencia
  • dolor de cabeza acompañado de ataques epilépticos
  • cambios visuales
  • sensación de hormigueo
  • debilidad
  • erupciones cutáneas
  • dificultad para hablar o ponerse de pie
  • dolor o rigidez de cuello y/o nuca
  • fiebre u otros síntomas de infección
  • tener que faltar a clase o no poder participar en las actividades cotidianas a consecuencia del dolor de cabeza.

¿Cómo se diagnostican los dolores de cabeza?

Probablemente el pediatra de su hijo querrá explorarlo y hacerle una buena anamnesis, o historia clínica, para averiguar la posible causa del dolor de cabeza. Es posible que el pediatra le pregunte a usted y a su hijo sobre:

  • lo fuertes y frecuentes que son los dolores de cabeza del niño
  • si los dolores de cabeza suelen seguir la misma pauta o cambian a lo largo del tiempo
  • otros síntomas y preocupaciones que tiene su hijo
  • la salud previa del niño
  • la salud del resto de la familia
  • cualquier medicación que esté tomando su hijo
  • cualquier alergia que tenga
  • cualquier estrés a que esté sometido
  • la dieta que sigue su hijo, sus hábitos, patrones de sueño y qué parece aliviarle o empeorarle el dolor de cabeza

Para ayudar a esclarecer el problema, los médicos a menudo piden a los padres –y a los niños mayores o adolescentes- que lleven un diario sobre el dolor de cabeza, donde anotarán todos los episodios de dolor de cabeza que vayan teniendo, cuándo ocurren, cuánto duran y de qué van precedidos.

Un buen reconocimiento médico también es importante. Por ejemplo, un examen del fondo de ojo, denominado fundoscopia, puede ayudar a que el pediatra se haga una idea de cualquier aumento de la presión intraocular e intracraneal. Esta exploración se realiza en la consulta del pediatra utilizando un oftalmoscopio, que es un aparato provisto de una luz especial que permite ver el fondo de ojo.

Probablemente el pediatra también comprobará si el niño tiene o no rigidez de nuca, un síntoma propio de la meningitis, y si los pares craneales, unos nervios que envían información a los músculos faciales, funcionan con normalidad. Es posible que el pediatra también solicite que le hagan al niño análisis de sangre o pruebas de diagnóstico por la imagen, tales como una TAC (tomografía axial computerizada) o una RM (resonancia magnética) del cerebro, a fin de descartar posibles problemas médicos que podrían estar provocando el dolor de cabeza, especialmente si éste ha sido diagnosticado como migraña.

¿Qué puede hacer para ayudar a su hijo/a?

El tratamiento del dolor de cabeza de su hijo dependerá de lo que crea el pediatra que es su causa más probable. No obstante, la mayoría de los dolores de cabeza se pueden tratar en casa con escasas intervenciones médicas.

Aquí tiene algunas de las cosas que puede hacer para ayudar a aliviar el dolor de cabeza de su hijo. Dígale que:

  • Se acueste en una habitación fresca, oscura y silenciosa.
  • Se ponga un paño húmedo y fresco sobre la frente o los ojos.
  • Se relaje.
  • Respire profundamente.

Los niños que tienen migraña es posible que sólo tengan ganas de dormir y que se sientan mejor al despertarse. Una parte importante del tratamiento de la migraña es ayudar al niño a evitar lo que la desencadena. De ahí la importancia de llevar un diario, que permitirá identificar los desencadenantes.

También puede darle a su hijo un analgésico de venta sin receta médica, como el paracetamol o el ibuprofeno. De todos modos, lea atentamente el prospecto para asegurarse de que le da la dosis correcta y a los intervalos correctos. Y si su hijo tiene menos de 2 años, llame al pediatra antes de darle ningún analgésico. Él le indicará si debe o no administrárselo y, en caso afirmativo, a qué dosis (en función del peso y la edad del niño).

Y nunca dé aspirina o cualquier otro medicamento que contenga ácido acetilsalicílico a un niño menor de 12 años. Los niños y adolescentes menores de 19 años tampoco deberían tomar ácido acetilsalicílico durante una enfermedad de origen vírico, como la varicela o las infecciones de las vías respiratorias altas, puesto que el ácido acetilsalicílico puede desencadenar el síndrome de Reye, que puede poner en peligro la vida del niño.

Si su hijo padece de dolor de cabeza de tipo migrañoso y de carácter crónico, es posible que el pediatra le recete medicación para que se la tome diariamente como medida preventiva. A la hora de decidir si medicar o no a su hijo, el pediatra tendrá en cuenta la frecuencia y la intensidad de las migrañas, y sopesará los efectos beneficiosos de la medicación con sus posibles efectos secundarios.

Informe al pediatra de su hijo sobre los medicamentos que éste ha estado tomando para que lo pueda tener en cuenta a la hora de elaborar un programa de tratamiento, que es posible que incluya medidas de alivio del dolor que no impliquen la administración de fármacos, tales como la relajación, las técnicas de control del estrés y evitar otros posibles desencadenante como la cafeína.

Hacer un seguimiento del dolor de cabeza de su hijo y sus síntomas y seguir al pie de la letra las recomendaciones del pediatra son las claves para poder aliviar los dolores de cabeza de su hijo.

Revisado por: Cecilia DiPentima, MD
Fecha de la revisión: marzo de 2006

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